Una de las mayores confusiones al empezar a invertir es pensar que ETF, fondos o acciones son “cosas” distintas al mismo nivel. No lo son.
No eliges entre activos o vehículos. Primero eliges el activo en el que quieres invertir (acciones, bonos, inmobiliario, cripto…) y luego decides cómo acceder a él.
Ya hemos mencionado algunos vehículos en el apartado anterior, ahora, tras este esquema, voy a explicarte todos los principales:
- Cuentas remuneradas
- Depósitos
- Planes de pensiones
- Fondos
- Gestión activa
- Gestión pasiva (indexados)
- ETF
- Acciones directas
- Tokens cripto
Éste artículo es el tercero de la saga en la que te explico por qué tienes que invertir, cómo y dónde, para que aprendas lo imprescindible aunque partas de cero:
- Invertir desde cero: dónde invertir tu dinero.
- Tipos de activos en los que puedes invertir según su función en la cartera.
- Cómo comprar activos: los vehículos de inversión. (Es éste que estás leyendo).
- Plataformas de inversión: dónde comprar vehículos o activos de inversión.
- Riesgos y garantías de invertir.
- Mi sistema de inversión.
- Patrimonio: cómo aumentarlo, protegerlo y legarlo.
Índice de Contenidos del Artículo
- #1. Cuentas remuneradas
- #2. Depósitos bancarios
- #3. Planes de pensiones
- #4. Fondos de inversión
- #5. ETFs
- #6. Acciones
- #7. Criptomonedas
- Conclusiones
- Siguientes pasos
- Preguntas frecuentes
- ¿Qué es un vehículo de inversión?
- ¿Qué diferencia hay entre un activo y un vehículo de inversión?
- ¿Para qué sirven las cuentas remuneradas?
- ¿Qué diferencia hay entre una cuenta remunerada y un depósito bancario?
- ¿Cuándo tienen sentido los planes de pensiones?
- ¿Qué son los fondos de inversión?
- ¿Qué diferencia hay entre fondos de gestión activa y fondos indexados?
- ¿Qué ventaja fiscal tienen los fondos frente a los ETF?
- ¿Qué es un ETF?
- ¿Qué implica comprar acciones directamente?
- ¿Cómo puedes invertir en criptomonedas?
- ¿Es mejor comprar el activo directamente o usar un vehículo de inversión?
#1. Cuentas remuneradas
Probablemente, el vehículo más sencillo para tu liquidez, ya que las cuentas remuneradas funcionan prácticamente igual que las cuentas bancarias tradicionales con la salvedad de que te genera un rendimiento en función de lo que tengas depositado.
Ese rendimiento suele depender del saldo. Por ejemplo, un banco puede ofrecer un 1,5% hasta 25.000€, un 1,75% entre 25.000€ y 50.000€, y un 2% a partir de esa cifra. No son porcentajes fijos en el tiempo, pero sirven para entender cómo funcionan.
El riesgo es muy bajo y la liquidez es total. Puedes usar el dinero en cualquier momento, normalmente con tarjetas asociadas, transferencias y operativa diaria como en cualquier cuenta.
#2. Depósitos bancarios
Son similares a las cuentas remuneradas, pero con una diferencia clave: el dinero queda inmovilizado durante un periodo de tiempo acordado.
A cambio de esa menor liquidez, el banco ofrece una rentabilidad mayor, que puede situarse, según el momento, en rangos como el 3-5%. Ese rendimiento está pactado desde el inicio.
Durante el plazo acordado -tres meses, seis meses, un año o más- no podrás retirar el dinero sin penalización, que suele afectar a los intereses generados.
Requieren más gestión que las cuentas remuneradas, porque si quieres maximizar la rentabilidad tendrás que ir moviendo el dinero entre depósitos según vayan venciendo y aparezcan nuevas ofertas. A cambio, como te digo, ofrecen un rendimiento más elevado.
#3. Planes de pensiones
Los planes de pensiones son un vehículo pensado para el largo plazo, con ventajas fiscales en algunos casos, ya que cobras sus rendimientos cuando probablemente tu tramo del IRPF es más bajo, pero con menor flexibilidad que otros activos, ya que son muy poco líquidos y sólo puedes recuperarlos bajo ciertas circunstancias (jubilación, desempleo de larga duración, enfermedad grave o supuestos específicos) .
Realmente, tienen sentido cuando tu empresa aporta un porcentaje extra. Es decir, que si tu aportas X al plan de pensiones, tu empresa aporta X o Y a tu plan, de forma que la inversión se multiplica.
Si no es el caso en tu empresa -suele aplicar más en empresas grandes- creo que estos planes están en desventajas con respecto a, por ejemplo, los fondos.
#4. Fondos de inversión
Los fondos de inversión son productos que agrupan muchas inversiones en una sola. Por ejemplo, pueden agrupar acciones de empresas tecnológicas, mineras o las 500 más grandes del mundo.
Cuando compras participaciones de un fondo, estás invirtiendo en un conjunto de activos, no en una única empresa, lo que ayuda a diversificar y reducir el riesgo.
Dentro de los fondos, hay dos tipos diferentes en función de cómo se gestionen.
Fondos de gestión activa
Los fondos de gestión activa son aquellos donde alguien decide qué acciones comprar y vender y cuándo hacerlo.
Es decir, hay gestores humanos que toman estas decisiones en base a su criterio y experiencia.
Generalmente, son los que tu banco te ofrece cuando les comentas que quieres invertir. Y lo hacen por un motivo muy claro: al ser gestionados por personas -que cobran un salario-, las comisiones son más altas que las de los de gestión pasiva.
Estas comisiones son independientes de si el fondo sube o baja de valor. Tú las vas a pagar igual. Y por eso le interesa al banco que los contrates, ya que se aseguran un cobro haga lo que haga el mercado y acierte o no el gestor.
Fondos indexados o de gestión pasiva
Por contraposición a los anteriores tenemos los fondos de gestión pasiva, en los que no hay nadie tomando decisiones, sino que estos fondos se limitan a replicar un índice.
Este índice puede ser el S&P 500 (las 500 empresas más grandes de EE.UU.), el Nasdaq (empresas de carácter tecnológico) o el MSCI World, por poner algún ejemplo.
John C. Bogle, el fundador de Vanguard Group (una de las mayores gestoras de inversión del mundo) expresó esta filosofía con una metáfora muy acertada:
Cuando inviertes en indexados no buscas la aguja en el pajar, sino que compras en pajar entero.
Y, al replicar un índice de forma automática, no hay nadie decidiendo, lo que hace que las comisiones sean mucho más bajas, aumentando la rentabilidad del fondo.
Pero hay más: la historia ha demostrado que, a largo plazo, ningún gestor es capaz de batir al mercado (su índice de referencia). Es decir, que a diez, veinte o treinta años, invertir en un fondo como el S&P 500 te va a garantizar una mayor rentabilidad que cualquier fondo de gestión activa.
Por eso, los fondos indexados son una de las mejores y más sencillas formas de invertir, y una forma ideal para iniciarse en el mundo de la inversión para cualquiera que no quiera complicaciones.
Objetivos de la inversión en fondos
Para acabar con este punto, te diré que, aparte de la clasificación anterior en función del tipo de gestión, los fondos también se pueden clasificar basándonos en lo que esperamos de ellos.
Podemos buscar rendimiento a largo plazo por exposición a precio, que suele ser lo normal al principio, pero también podemos buscar que nos generen ingresos ahora. Y lo hacen en forma de dividendo.
Para este último caso, existen fondos que agrupan a las empresas que más y mejores dividendos han repartido de forma estable a lo largo de los últimos años.
Esta selección de empresas puede hacerse de forma activa o replicando un índice específico, como el de los “aristócratas del dividendo”, que sólo incluye empresas que han aumentado su dividendo durante 25 años consecutivos.
Además, dependiendo del producto, esos dividendos pueden repartirse o reinvertirse automáticamente dentro del fondo.
De nuevo, en función de tu estado actual (edad, ingresos y patrimonio, fundamentalmente) podrás priorizar entre fondos que serán más rentables u otros que no crezcan tanto, pero a cambio te garanticen una generación constante de ingresos.
Por último, un punto más a considerar es que puedes hacer traspasos entre fondos sin pagar impuestos (no vendes, mueves) lo que es una buena ventaja fiscal frente a los ETF.
#5. ETFs
Los Exchange Traded Funds pueden considerarse, en cierta forma, parecidos a los fondos, ya que pueden agrupar varias acciones en un solo ETF y replicar índices.
Sin embargo, los ETF no tienen por qué invertir solo en acciones o grupos de acciones, sino que son un vehículo que cotiza en bolsa y cuyo objetivo es replicar el comportamiento de un activo o conjunto de activos.
Por eso, un ETF puede:
- Replicar un índice de acciones (como el S&P 500)
- Invertir en bonos
- Seguir el precio de materias primas como el oro
- Replicar el comportamiento de Bitcoin u otras criptomonedas
En el caso del oro, por ejemplo, hay ETF que compran oro físico y otros que replican su precio mediante derivados.
En el caso de biitcoin, existen ETF que replican su precio directamente o de forma indirecta.
Hay alguna diferencia más con los fondos:
- Los ETF suelen ser mayoritariamente indexados.
- Cada vez que vendes un ETF, tributas por la ganancia. No existe ese diferimiento fiscal, como en los fondos.
- Como cotizan en bolsa -igual que una acción- puedes comprarlos y venderlos en cualquier momento durante el horario de mercado, mientras que los fondos se calculan a cierre de mercado, no en tiempo real.
Entonces, puede que te preguntes si son mejores o peores que los fondos.
Cada uno tiene sus ventajas, pero en mi caso, si quiero replicar un índice, prefiero un fondo y me guardo los ETF para cosas como replicar el precio del oro o de bitcoin.
#6. Acciones
La compra de acciones directas implica que eliges tú mismo en qué empresas invertir.
Esto te da más control y, en algunos casos, mayor potencial de rentabilidad. Hay empresas como Nvidia o Palantir que, últimamente, se han revalorizado muy por encima de índices como el Nasdaq o el S&P 500. Sin embargo, ese mayor potencial también implica más riesgo. Y más gestión.
Invertir en acciones requiere analizar las empresas, entender su negocio y asumir la responsabilidad de tus decisiones. No es simplemente comprar y esperar.
Además, puede que no tengas suficiente capital para invertir en todas las empresas que te interesan. Con fondos o ETF, en cambio, puedes diversificar con una sola inversión.
Quédate con esta idea, porque es clave:
Puedes invertir en acciones de tres formas:
- A través de un ETF.
- A través de un fondo.
- Comprándolas directamente.
El activo es el mismo. Lo que cambia es cómo accedes a él.
#7. Criptomonedas
Por último, un vehículo de inversión es la compra de criptomonedas, también llamadas tokens cripto.
Ya hemos comentado los principales (Bitcoin, Ethereum, Solana y las stablecoins como USDT y USDC).
Si quieres tener exposición al precio de estos activos puedes:
- Comprar el token en sí en exchanges (casas de intercambio) centralizadas o descentralizadas.
- También puedes comprar un ETF que replique su valor.
Cada opción tiene sus ventajas y sus riesgos. Comprar el activo directamente implica más control, pero también más responsabilidad, especialmente en lo que respecta a la custodia. Los productos financieros simplifican la operativa, pero añaden intermediarios y riesgos de custodia.
Y estas formas de compra es justo lo que vamos a ver a continuación.
Conclusiones
Invertir no es solo elegir buenos activos, sino de saber qué opciones tienes para comprarlos.
Empiezas por los vehículos más simples y líquidos. Las cuentas remuneradas te permiten mantener el dinero disponible con algo de rentabilidad y sin apenas riesgo. Los depósitos bancarios van un paso más allá: obtienes una rentabilidad fija, pero a cambio de dejar el dinero inmovilizado durante un tiempo.
Después entran en juego los productos de más largo plazo. Los planes de pensiones están pensados para tu jubilación y destacan por su fiscalidad, aunque con una gran limitación de liquidez. En paralelo, los fondos de inversión te permiten invertir de forma diversificada sin tener que gestionar activos individuales. Aquí puedes elegir entre fondos de gestión activa, donde un gestor toma decisiones por ti, o fondos indexados, que replican índices con menores costes.
A continuación aparecen los ETFs, que combinan características de los fondos y las acciones. Son vehículos cotizados que te permiten invertir en índices, sectores o incluso activos como el oro o las criptomonedas, con facilidad de compra y venta en mercado.
En el siguiente nivel están los activos que compras directamente. Las acciones implican que eliges tú mismo las empresas en las que inviertes, con más control pero también más responsabilidad. Las criptomonedas, por su parte, son una opción mucho más volátil y especulativa, con distintas formas de acceso según el vehículo que utilices.
La idea final es clara: cada vehículo tiene su función, sus ventajas y sus limitaciones. Entender todas las opciones es lo que te permite tomar decisiones con criterio y construir una estrategia coherente, en lugar de invertir sin saber realmente estás jugando a la lotería.
Siguientes pasos
Si quieres avanzar un poquito más, te invito a que continúes con el siguiente artículo de la serie:
- Invertir desde cero: dónde invertir tu dinero.
- Tipos de activos en los que puedes invertir según su función en la cartera.
- Cómo comprar activos: los vehículos de inversión. (Es éste que estás leyendo).
- Plataformas de inversión: dónde comprar vehículos o activos de inversión.
- Riesgos y garantías de invertir.
- Mi sistema de inversión.
- Patrimonio: cómo aumentarlo, protegerlo y legarlo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un vehículo de inversión?
Un vehículo de inversión es la forma concreta que utilizas para acceder a un activo. Por ejemplo, puedes invertir en acciones comprándolas directamente, a través de un fondo o mediante un ETF.
¿Qué diferencia hay entre un activo y un vehículo de inversión?
El activo es aquello en lo que inviertes, como acciones, bonos, oro o criptomonedas. El vehículo es la forma de comprar o acceder a ese activo.
¿Para qué sirven las cuentas remuneradas?
Las cuentas remuneradas sirven para mantener liquidez con bajo riesgo y disponibilidad total, obteniendo algo de rentabilidad por el dinero depositado.
¿Qué diferencia hay entre una cuenta remunerada y un depósito bancario?
En una cuenta remunerada puedes usar el dinero casi en cualquier momento. En un depósito, el dinero queda inmovilizado durante un plazo acordado a cambio de una rentabilidad pactada.
¿Cuándo tienen sentido los planes de pensiones?
Los planes de pensiones tienen más sentido cuando tu empresa también aporta dinero al plan. Si no existe esa aportación adicional, pueden estar en desventaja frente a otros vehículos como los fondos de inversión.
¿Qué son los fondos de inversión?
Los fondos de inversión agrupan muchas inversiones en un solo producto. Al comprar participaciones de un fondo, inviertes en un conjunto de activos y no en una única empresa.
¿Qué diferencia hay entre fondos de gestión activa y fondos indexados?
En los fondos de gestión activa hay gestores que deciden qué comprar y vender. En los fondos indexados, el fondo se limita a replicar un índice, normalmente con comisiones más bajas.
¿Qué ventaja fiscal tienen los fondos frente a los ETF?
Los fondos permiten hacer traspasos entre fondos sin pagar impuestos en ese momento. En los ETF, cada venta con ganancia obliga a tributar.
¿Qué es un ETF?
Un ETF es un vehículo que cotiza en bolsa y que puede replicar el comportamiento de un índice, bonos, materias primas como el oro o incluso criptomonedas.
¿Qué implica comprar acciones directamente?
Comprar acciones directamente implica elegir tú mismo en qué empresas invertir. Te da más control, pero también exige más análisis, más gestión y más responsabilidad.
¿Cómo puedes invertir en criptomonedas?
Puedes invertir en criptomonedas comprando directamente los tokens en exchanges o utilizando productos financieros como ETF que repliquen su precio.
¿Es mejor comprar el activo directamente o usar un vehículo de inversión?
Depende del caso. Comprar directamente te da más control, pero también más responsabilidad. Usar vehículos como fondos o ETF simplifica la operativa, aunque añade intermediarios.

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