Aprovechando que acabo de empezar a montar el plan de inversión de mi pareja, voy a explicarte en este artículo cómo hacerlo en el caso de personas que, como ella, empiezan desde cero.
Aunque ya tengo un artículo de título parecido en el que explicaba dónde y por qué invertir, en este me voy a centrar en el sistema en sí, en los pasos que tienes que seguir y los conceptos que tienes que tener claros antes.
La primera idea importante es que esto no es “tengo claro por qué invertir > invierto hoy”.
No. No funciona así. Por lo menos si quieres que el plan dure en el tiempo.
Hay una serie de pasos previos que tienes que seguir, porque si no los ejecutas tu inversión carecerá de cimientos, y al mínimo contratiempo caerá cual cartera de naipes.
En este artículo te explico estos pasos que tienes que dar desde que tienes claro que quieres invertir hasta que acabas con tu cartera montada. Como verás, invertir en sí es el último paso del proceso.
Paso 1. Cálculo de gastos
Bien, esto que parece tan obvio para cualquiera que quiera gestionar su dinero casi nadie lo hace.
Haz la prueba: pregúntale a cualquiera, que tenga inversiones o no, que cuánto gasta de media al mes. Verás que casi nadie te sabe responder.
Y esto es así por un motivo: hay una serie de gastos fijos que más o menos podemos tener claros. Pero hay otra serie de gastos variables que ni de coña tenemos contemplados. Y sin la suma de ambos no podemos tener claro cuál es la base de la que partimos.
Porque para saber cuánto podemos invertir necesitamos conocer todas estas variables de antemano:
Ingresos – Gastos (Gastos fijos + Gastos variables) = Capacidad de ahorro
Parece obvio que sin tener clara cuál es nuestra capacidad de ahorro no podamos saber cuánto y cómo invertir.
Pues ya te digo que casi nadie, y te hablo de gente inteligente que maneja dinero, conoce la suya.
Por eso, el primer paso antes de montar nada es calcular nuestros gastos.
Aquí tienes dos formas de hacerlo:
- Empezar a registrar y clasificar gastos con alguna app, Excel o como quieras.
- Tirar de extractos bancarios de tus últimos doce meses y clasificar tus gastos en fijos y variables.
Yo prefiero la segunda por dos motivos: el primero es que han sido tus gastos reales, con lo que al sacar la media se aproximará bastante bien a lo que queremos calcular.
El segundo es que puedes hacerlo desde ya y no esperar varios meses desde que comienzas a apuntar todo. Además evitas que se te olvide apuntar algo.
El inconveniente es justo el contrario: tirar de extractos de bancos es ideal… siempre que tengas todos tus gastos ahí. Si usas efectivo, eso no está anotado en ningún sitio y es imposible que recuerdes todo lo que gastaste así hace 12 meses. Y son gastos también que deberíamos contemplar para calcular nuestra media.
Por eso, si tiras por la segunda vía de cálculo haz dos cosas:
- Recupera toda la información que te sea posible de todas las cuentas y / o tarjetas que utilices.
- Si usas efectivo, estima por encima tu gasto mensual.
Con eso ya podremos calcular cuál es nuestra media mensual de gastos fijos y variables.
Lo bueno de hacer esto, además de obtener la información, es que seremos conscientes de los gastos absurdos que tenemos (como suscripciones a X, Y, Z) y seremos capaces de recortar y empezar a ahorrar más dinero.
En definitiva, de este paso quédate con que tu capacidad de ahorro es una de las cifras más importantes de tu vida económica. Una de las pocas que tienes que tener controlada.
Paso 2. Categoriza los gastos en tres bloques
Sí, hemos categorizado antes los gastos en fijos y variables, que es ideal para saber cuánto tenemos que tener como mínimo en la cuenta cada mes, pero para el paso siguiente necesitamos otra clasificación:
| CATEGORÍA | INCLUYE | OBJETIVO |
| Necesidades | Casa, comida, suministros, transporte, ropa, higiene | 40-50% |
| Deseos | Ocio (viajes, hostelería, Netflix…), objetos (tecnología, joyas…), deporte | 20-30% |
| Ahorro | Colchón de emergencia, inversión | 20-40% |
Las estimaciones son casos medios, porque no es lo mismo vivir solo en Madrid, que con tus padres en Villarcayo. Asimismo, el deporte, que considero una necesidad, puede tener un coste mínimo (salir a correr o hacer calistenia por tu cuenta) o más elevado (gimnasio top, pádel tres veces a la semana…). De todas formas sirve para hacerte una idea y para que te sirva de ejemplo para dos cosas:
- Definir tu distribución ideal según tus circunstancias.
- Analizar si tus gastos reales cuadran con tu distribución.
En función de si ambos esquemas (ideal y real) encajan, tendrás que ajustar o no uno u otro.
Como resultado una vez hecho el ejercicio tendremos calculada nuestra capacidad de ahorro, que condiciona todo a partir de ahora.
Paso 3. Crea tu colchón de emergencia
Ya sabemos cuánto gastamos y cuánto podemos ahorrar de media cada mes. El primer dato nos ayudará a estimar el importe que deberá tener nuestro fondo de emergencia. El segundo, a saber cuántos meses tardaremos en montarlo.
Ahora lo veremos con un ejemplo, pero antes quiero que entiendas que es este colchón y para qué sirve.
Este fondo solo tiene un objetivo: evitar que tires de tu dinero invertido o de tu capacidad de inversión futura cuando llegue una emergencia. Y con emergencia me refiero a cosas como:
- Pierdes tu fuente de ingresos (empleo, clientes, etc…)
- Gasto médico no predecible.
- Avería de electrodomésticos o coche.
- Viaje urgente por temas familiares.
- Cambio de domicilio por fin de alquiler y mudanza.
Y pocas cosas más.
Es decir, cuestiones que te cuestan un dinero que tienes que pagar, sí o sí.
Ejemplo de lo que no es una emergencia:
- Oferta de viaje de vacaciones.
- O de lanzamiento del nuevo Xiaomi.
- Regalos para tu hijo.
- Oportunidad de inversión.
- Seguros o impuestos.
Eso NO son emergencias y no lo debería cubrir este colchón.
Entonces, qué es lo que debería cubrir este colchón: el bloque de necesidades del paso anterior durante un número de meses variable en función de tus circunstancias personales. Y ya.
¿A qué me refiero con diferencias en las circunstancias personales? Pues a que no es lo mismo vivir solo de alquiler y tener treinta años, que tener más de cincuenta años, vivir con tu familia en una casa pagando su hipoteca y siendo la única fuente de ingresos.
En el primer caso, tu colchón puede ser perfectamente de seis meses. En el segundo, oscilará entre los doce y los veinticuatro en función de lo que creas que te costará encontrar una nueva fuente de ingresos si, de la noche a la mañana, desapareciera la principal actual.
Veámoslo con dos ejemplos para dejarlo más claro:
Caso 1: tienes 25 años, vives solo, de alquiler, en una zona no tensionada, ingresas 2.000€ al mes, tu gasto en necesidades es de 1.000€ y 200€ en deseos.
Con esos datos tenemos que tu colchón deberá cubrir 1.000€ durante 6 meses. Si nada cambia, con tu capacidad de ahorro actual (800€) y partiendo de cero, tardarás ocho meses en cubrir los 6.000€ del tu colchón (800€ x 8 meses = 6.400€).
Caso 2: tienes 55 años, vives con tu mujer y dos hijos en una casa hipotecada en zona tensionada, ingresas 3.000€ al mes y tienes unos gastos en necesidades de 1.800€ y de deseos de 400€.
Con estos datos, tu situación de partida es peor, dado que pese a que tu capacidad de ahorro es similar (800€ al mes), tu colchón debería estar en torno a los 43.000€ (1.800€ por 24 meses). Para cubrirlo, con tu capacidad de ahorro actual (800€) vas a tardar 54 meses en conseguirlo, si partes desde cero.
Sí, como ves en este segundo caso, es muy tentador pasar de este colchón total o parcialmente y comenzar a invertir tus ahorros desde el minuto uno.
Y puede que te funcione, no te digo yo que no, pero se tienen que alinear los astros. Porque en el momento en que el coche se estropee, o Dios no lo quiera, te quedes sin trabajo, es muy probable que necesites sacar parte de lo que hayas invertido. Esté como esté tu inversión.
Eso significa que, si está en máximos -cosa poco probable por otro lado- el golpe será importante pero podrás sobrellevarlo. Pero si está en una zona normal o en mínimos, puede que pierdas mucho, pero mucho dinero. Incluso los ahorros de toda tu vida.
Tener este colchón te protege de ello. Evita que tengas que vender en pérdidas. Te da tranquilidad para tomar decisiones en frío y no en caliente. Por eso, para que tu inversión tenga realmente posibilidades de éxito, es imprescindible.
Este colchón estará en una cuenta remunerada, ya que te aporta algo de rentabilidad sobre la cuenta del banco y lo tienes disponible al momento.
Paso 4. Tener claros los objetivos
Bien, has hecho lo más difícil: ya tienes claros tus números y has montado tu fondo de emergencias. Ya puedes empezar a invertir, ¿verdad?
Pues no. Todavía falta un último paso: saber qué quieres sacar de esa inversión.
Y es que, no es lo mismo invertir a los veinte para dar una entrada de un piso a los treinta, que querer sacar un extra para poder dejar de trabajar a tiempo completo, que decidir estar invertido siempre hasta obtener una renta vitalicia que te permita vivir a tu ritmo actual sin intercambiar tu tiempo por dinero.
En cada caso el horizonte temporal de cuándo vas a necesitar el dinero cambia. Igual que los riesgos en los que puedes incurrir debido a las implicaciones posteriores de un posible mal paso.
Y es que, si estás empezando a los veinte y te equivocas, tienes toda la vida para remediarlo. Si lo haces a los sesenta y con un buen patrimonio a tus espaldas, las consecuencias pueden ser devastadoras.
Lo bueno es que es compatible tener varios objetivos a la vez y podrás crear distintas carteras o invertir en distintos activos en función de cada uno de ellos.
Eso es lo que hago yo con mi sistema de inversión, pero te lo resumo aquí.
- Inmobiliario: horizonte 1-2 años.
Es como empecé pero no me gusta (en el enlace te explico los motivos) y no es para mí. En cuanto pueda me quedaré solo con una inversión. mi vivienda habitual. El resto irán a fondos indexados de acumulación o de distribución.
- Fondos indexados de acumulación: horizonte de 5 años.
De momento voy acumulando todo lo que puedo aquí, aunque la idea es en unos años traspasarlo a fondos de distribución para vivir de lo que generen.
- Acciones: horizonte de 5 – 15 años.
Aunque me ha ido muy bien con ellas, ahora que entiendo mejor los diferentes activos, prefiero otros menos volátiles. La idea es ir traspasando cada año un poquito, para tributar en el tramo mínimo, a fondos. No me corre ninguna prisa, dado que como te digo me están funcionando muy bien.
- Oro y Bitcoin: larguísimo plazo.
Son mis activos de refugio y por ello no me planteo venderlos nunca. Aportan tranquilidad a lo largo del tiempo, ya que, además están descorrelacionados de los anteriores.
- Liquidez: siempre.
Aquí están tanto mi colchón de emergencias como lo necesario para los gastos de los próximos meses. Como te digo, es imprescindible para sostener el resto.
Como ves, cada activo cumple un propósito, por eso los tengo. Uno de los errores que cometí es comenzar sin tener claro para qué sirven los distintos tipos de activos en los que puedes invertir.
Por eso unos me salieron mal (inmobiliario) y otros muy bien (acciones). En ambos casos fue la suerte y no mis conocimientos o mi sistema lo que determinó su resultado y eso es algo que no me ha vuelto a pasar.
Paso 5. Definir tu cartera
Ya tienes casi todo el trabajo hecho, dado que ya sabes:
- Cuándo vas a poder invertir (tras montar tu colchón).
- Cuánto vas a poder aportar cada mes.
- Qué objetivo(s) tienes con tu cartera.
Solo te falta elegir los activos adecuados.
Para ello necesitas entender tres aspectos principales sobre ellos: rendimiento esperado, riesgo y volatilidad.
En general, podemos decir que riesgo y volatilidad es lo mismo. Por lo menos si hablamos de activos serios y no memecoins.
La volatilidad es la capacidad de un activo de depreciarse o apreciarse en un corto periodo de tiempo. Por eso va intrínseco el riesgo: si inviertes en activos volátiles con un horizonte temporal corto, el riesgo aumenta.
Pero esos mismos activos -repito, activos serios- mirados a largo plazo, cambian. El S&P 500 se pega caídas de un 30%, pero a largo plazo siempre crece.
Bitcoin peor todavía, ya que puede caer un 60% en unos pocos meses. También sube un 400% es los meses posteriores.
Entonces, quédate con esto: a mayor volatilidad, mayor rendimiento y tu horizonte temporal marcará el máximo riesgo (y por tanto mayor rentabilidad) que te puedes permitir.
Por eso, si el horizonte temporal es corto (de cero a cuatro años, por ejemplo), te tendrás que conformar con cuentas remuneradas y depósitos, así como rentabilidades del 2-3% anual.
Si el horizonte temporal es medio (entre cinco y diez años), podrás incorporar fondos indexados o Bitcoin, ya que habrá cubierto un ciclo, ya que suele durar cuatro años.
Y si vas a largo plazo pues te diría que puedes tirar por el activo que prefieras, siendo los indexados, el oro y el Bitcoin mis preferidos
Por cierto, es fundamental que antes de decidirte tengas clara tu tolerancia real al riesgo. Porque sobre el papel todos vamos a largo, pero aguantar caídas del 20% nos pone de los nervios a todos, sobre todo cuando empezamos.
Lo bueno es que, si me has hecho caso, nunca venderás por necesidad, ya que para eso tienes tu colchón. Venderás cuando has cubierto el horizonte temporal establecido y casi siempre lo harás en verde.
Por último, un último punto a considerar es el tamaño de tu cartera, ya que no es lo mismo comenzar con 10.000€ que con 500.000€. Sí, la teoría es igual para ambos casos, pero una caída de un 30% no te afecta psicológicamente igual: en un caso estás perdiendo 3.000€, que duelen, pero es posible recuperarlos en unos meses.
En el otro caso estás perdiendo 150.000€ que, salvo que pertenezcas al 0.001% de la élite mundial, tardarás años en recomponerte. Si es que alguna vez lo haces.
Por eso, cuanto menos tienes invertido, más importa tu capacidad de ahorro (es decir, ganar más dinero. , básicamente), mientras que cuanto más capital has metido, más importa cómo y dónde lo haces.
Por eso, dividir bien los pesos que le das a cada activo, en función del objetivo que cumplan, es esencial en carteras grandes.
Paso 6. Invertir: montar la cartera
Bien, pues ya llegados aquí, sólo te falta el último paso: decidir dónde comprar tus activos.En el enlace te explico todos los sitios y sus ventajas e inconvenientes, pero, por resumir, te diré que tu banco de toda la vida no suele ser el sitio ideal.
Cada tipo de activo se compra en un lugar diferente, aquí están los que uso yo:Los que uso yo:
Indexa: fondos indexados.
MyInvestor: cartera y fondos.
Degiro: ETFs (indexados y oro).
XTB: acciones.
Chainflip, Jumper, o Hyperliquid: Bitcoin.
Bankinter: efectivo.
Las que uso son plataformas fiables, pero si usas otras, revisa cuánto capital te cubren y busca opinión reales de usuarios. Para esto importa más la garantía que un 1 o 2% de incremento en el rendimiento.
Antes de terminar si quiero señalar un punto importante más, el proceso mensual importa, de cada a cumplir con tus objetivos de ahorro, por eso, cada mes debería ser así:
- Cobras o ingresas.
- Inviertes lo establecido en tu plan.
- Gastas el resto (o ahorras e inviertes más, que también se puede).
Es decir, no dejes para después lo de invertir, sino para el principio del todo. Así tienes más garantías de complir con tu plan.
Conclusiones
La más importante, con la que te tienes que quedar es que, una vez que has dado el paso y has decidido invertir, lo primero no es hablar con tu banco y comprar cualquier fondo que te recomienden.
Antes tienes que dar una serie de pasos: analizar tus circunstancias, ingresos, gastos y objetivos y tomar decisiones (activos, plataformas), antes de ejecutar la compra.
Al hacerlo así te aseguro dos cosas:
La primera es que notarás que tienes muchísimo más control de tus finanzas aun antes de invertir.
La segunda es que tus probabilidades de éxito y de que añadas esto de invertir a tu forma de vida aumentarán considerablemente.
La primera la notarás tú solito. Para la segunda tendrás que confiar en mí.
También puedes leer todos estos artículos que te explican con más detalle cada uno de los siguientes aspectos de esto de la inversión:
Siguientes pasos
Si quieres avanzar un poquito más, te invito a que continúes con el siguiente artículo de la serie:
- Invertir desde cero: dónde invertir tu dinero.
- Tipos de activos en los que puedes invertir según su función en la cartera.
- Cómo comprar activos: los vehículos de inversión.
- Plataformas de inversión: dónde comprar vehículos o activos de inversión.
- Riesgos y garantías de invertir.
- Mi sistema de inversión.
- Patrimonio: cómo aumentarlo, protegerlo y legarlo.
Y los extras:
- Cómo comenzar a invertir: los pasos imprescindibles.
- Cuándo comenzar a invertir.
- Cómo ganar dinero extra.
- Cómo ahorrar dinero.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el primer paso antes de empezar a invertir?
Calcular tus gastos reales y tu capacidad de ahorro. Sin saber cuánto puedes ahorrar cada mes, es difícil decidir cuánto puedes invertir de forma sostenible.
¿Qué es la capacidad de ahorro?
Es la diferencia entre tus ingresos y todos tus gastos, tanto fijos como variables. Esa cifra determina cuánto dinero puedes destinar al ahorro y la inversión.
¿Cuánto debería ahorrar antes de empezar a invertir?
Antes de invertir conviene tener un colchón de emergencia suficiente para cubrir varios meses de gastos esenciales. La cantidad dependerá de tu situación personal y laboral.
¿Cuánto debería tener en mi fondo de emergencia?
Depende de tus circunstancias. Una persona joven con pocos compromisos puede necesitar unos seis meses de gastos esenciales, mientras que alguien con familia, hipoteca o mayor dificultad para encontrar trabajo puede necesitar bastante más.
¿Dónde debería guardar el colchón de emergencia?
En un lugar seguro, líquido y disponible de forma inmediata. Una cuenta remunerada puede cumplir esa función mientras genera algo de rentabilidad.
¿Por qué tengo que definir mis objetivos antes de invertir?
Porque el objetivo determina cuándo necesitarás el dinero y cuánto riesgo puedes asumir. No requiere la misma cartera invertir para comprar una vivienda dentro de dos años que hacerlo pensando en la jubilación.
¿Qué debo tener en cuenta para elegir una inversión?
Principalmente el horizonte temporal, el riesgo, la volatilidad y el rendimiento esperado. Cuanto antes puedas necesitar el dinero, menos volatilidad deberías asumir.
¿Puedo tener varias inversiones con objetivos diferentes?
Sí. Puedes tener distintas carteras o activos para objetivos a corto, medio y largo plazo, siempre que tengas claro qué función cumple cada uno.
¿Qué importancia tiene mi tolerancia al riesgo?
Mucha. Una cartera puede ser adecuada sobre el papel, pero no servirá de nada si vendes cuando cae porque no soportas sus fluctuaciones.
¿Cuándo debería empezar realmente a invertir?
Después de conocer tus gastos, calcular tu capacidad de ahorro, crear tu colchón de emergencia, definir tus objetivos y decidir qué cartera encaja con ellos.
¿Es mejor invertir al principio o al final del mes?
Si quieres cumplir tu plan con más facilidad, tiene sentido invertir la cantidad prevista justo después de cobrar y organizar el resto de gastos con el dinero restante.
¿Importa el tamaño de la cartera al elegir inversiones?
Sí. La teoría puede ser similar, pero el impacto económico y psicológico de una caída no es el mismo con una cartera pequeña que con un patrimonio elevado.

Deja una respuesta