Hay películas que no necesitan grandes efectos, muchas localizaciones o una trama compleja para gustar. Glengarry Glen Ross es una de ellas.
En este caso es así porque parte de una obra de teatro de David Mamet que ganó el Pulitzer en 1984 y nunca intenta esconder ese origen. Más bien al contrario.
De hecho, durante buena parte de la película tienes la sensación de estar viendo precisamente eso, una obra de teatro grabada con cámaras.
Esto tiene una parte muy buena y otra que no lo es tanto. La buena es que todo recae en los actores y en los textos, y aquí hay material de sobra en ambos casos. La mala es que, en algunos momentos, se echa de menos algo más de cine, porque prácticamente todo avanza a base de conversaciones monólogos con personajes que se pasan varios minutos hablando mientras el otro escucha.
Y cuando digo actores, ojo al reparto: Al Pacino, Jack Lemmon, Ed Harris, Alan Arkin, Kevin Spacey, Alec Baldwin y Jonathan Pryce.
Creo que es la película con mejor reparto de la historia del cine. Y casi todos tienen un momento para lucirse.
Mientras la ves es inevitable pensar en El lobo de Wall Street, porque las dos hablan de vendedores, dinero, presión, manipulación y empresas donde el resultado está por encima de casi cualquier otra consideración. Sin embargo, si hablamos de lo que es el cine en sí, no se parecen demasiado.
La película de Scorsese es movimiento continuo, música, montaje, fiestas, drogas, coches y exceso. Glengarry Glen Ross son unos tíos hablando en una oficina.
Por eso, para disfrutarla tienes que entrar en lo que te ofrece. Si te gustan las ventas o el teatro, lo tienes fácil. Si no te interesa ninguna de las dos cosas, probablemente y pese al reparto se te hará cuesta arriba.
De qué trata Glengarry Glen Ross y qué significa el título
El argumento es bastante sencillo.
La película nos muestra a varios vendedores inmobiliarios cuyos resultados no están siendo buenos y a los que la empresa decide meter presión para que empiecen a vender más.
El sistema elegido es muy de recursos humanos: el mejor vendedor se lleva un Cadillac, el segundo un juego de cuchillos y los dos últimos se van a la calle.
Además, los mejores tendrán acceso a los mejores contactos comerciales, los famosos leads de Glengarry, mientras que el resto tendrá que seguir intentando vender con una base de datos bastante mala.
Si has trabajado en ventas, esto se entiende rápido.
Puedes ser muy bueno vendiendo, pero necesitas alguien a quien venderle, por eso la calidad del lead es tan importante y hablan tanto de ella.
En cuanto al extraño título de la película, se explica porque Glengarry Highlands es una de las promociones inmobiliarias asociadas a esos nuevos contactos que todos quieren conseguir, mientras que Glen Ross Farms es otra promoción anterior que los vendedores recuerdan como una época en la que hacían buenos negocios.
El título junta ambos nombres.
Es casi una obra de teatro
Como te decía al principio, el origen teatral de Glengarry Glen Ross está presente durante toda la película.
Hay pocas localizaciones, casi todo ocurre en interiores y la trama avanza fundamentalmente porque alguien habla con otra persona.
Los conflictos aparecen mediante conversaciones, buena parte de los giros llegan también hablando y los personajes se definen por cómo intentan convencer a su interlocutor, sea compañero, jefe o cliente.
De hecho, muchas veces ni siquiera son diálogos como tal, sino monólogos. Eso sí, son muy buenos.
Y es que estamos hablando de un texto de David Mamet interpretado por unos actores estupendos, así que escucharles hablar durante cinco minutos seguidos puede ser más sugestivo que muchas escenas de acción de casi cualquier producción de Netflix.
Esto tiene sentido aquí y no dudo de que sea intencionado.
Porque un vendedor intenta convencer, detectar una duda, cambiar una objeción, hacer que el cliente vea el problema de otra manera o simplemente conseguir que no se levante y se vaya.
Aquí la palabra es la herramienta de trabajo.
El problema es que, como película, en algunos momentos se echa en falta algo más.
Más localizaciones, algo más de movimiento y, sobre todo, que determinadas partes de la historia avanzasen porque vemos cómo ocurren y no porque un personaje se las cuenta después a otro.
Por eso decía antes que Glengarry Glen Ross no me parece una película para todo el mundo. Si te gusta el teatro, te va a entrar mucho mejor porque estás acostumbrado a que el texto tenga un peso similar.
Y si te gustan las ventas, probablemente también, porque, bueno, es la mejor película de ventas de la historia.
Si no te gustan ni las ventas ni el teatro no estoy seguro de que te la recomendara. Pero, ¿a quién no le gustan las ventas ni el teatro? ;P

Un reparto increíble que muestra cuatro formas distintas de ser vendedor
Más allá del guion, gran parte de que todo esto funcione es culpa del reparto.
Jack Lemmon, Al Pacino, Ed Harris y Alan Arkin interpretan a los cuatro vendedores principales, mientras que Kevin Spacey hace de responsable de la oficina y Alec Baldwin aparece relativamente poco, aunque le basta para protagonizar la escena más conocida de toda la película.
Además, cada vendedor representa un perfil muy diferente.
Shelley Levene, interpretado por Jack Lemmon, es el vendedor que ha sido bueno pero ya no está en su mejor momento.
Tiene experiencia, conoce el oficio y sabe cómo funciona todo, pero necesita desesperadamente volver a vender. El problema es que esa necesidad se nota, y pocas cosas hay peores para un vendedor que transmitir precisamente eso al que tiene delante.
Richard Roma, el personaje de Al Pacino, está justo en el extremo contrario.
Es el número uno de la oficina, está vendiendo bien y tiene la seguridad de alguien que sabe que puede convencer al cliente.
Hay una escena concreta que explica perfectamente por qué está arriba: uno de sus clientes quiere echarse atrás en una operación y Roma intenta evitarlo. Lo interesante es que no se limita a repetir las ventajas de la compra o a decirle que ha tomado una buena decisión.
Empieza a meterse en su cabeza.
Cambia el enfoque de la conversación, intenta descubrir qué ha provocado realmente la duda y va buscando una forma de que el cliente deje de pensar como estaba pensando unos minutos antes.
Lo hace poco a poco y casi consigue darle la vuelta a una venta que parecía perdida.
Para mí es la mejor escena de la película porque muestra quién es Roma y por qué es el mejor vendedor sin que nadie lo diga.
Pacino, por cierto, fue nominado al Oscar como actor secundario por esta película. No lo ganó, pero sí que lo hizo ese mismo año como mejor actor protagonista por Scent of a Woman.
Cómo estaba el amigo en aquella época.
Dave Moss, interpretado por Ed Harris, representa otro perfil bastante reconocible: el vendedor que está permanentemente enfrentado con la empresa.
Los contactos son malos, los responsables no saben lo que hacen y prácticamente todos los problemas vienen de arriba.
Y, como suele ocurrir en estos casos, hay cosas en las que probablemente tenga razón, aunque eso no significa que su forma de gestionarlo sea precisamente la mejor.
Por último está George Aaronow, el personaje de Alan Arkin, que es el que tiene menos personalidad del grupo.
Escucha, duda y se deja arrastrar con bastante facilidad por quienes tiene alrededor.
Lo interesante aquí es que los cuatro están sometidos al mismo problema y, sin embargo, reaccionan de formas totalmente diferentes.
Si has trabajado en un departamento comercial, seguramente habrás conocido versiones bastante parecidas de todos ellos.
Alec Baldwin, El primer lobo de Wall Street
La escena más famosa de Glengarry Glen Ross dura apenas unos minutos y la protagoniza Alec Baldwin.
Su personaje llega a la oficina enviado por la empresa para explicarles a los vendedores cómo están las cosas y, básicamente, se dedica a humillarlos durante toda la reunión.
Les recuerda que solo importa vender, les enseña los premios de la competición y deja claro que quien no consiga resultados se va a la calle.
De ahí sale el famoso “Always Be Closing”.
Hay que estar cerrando ventas continuamente.
La escena se ha utilizado durante años como ejemplo de mentalidad comercial y aparece continuamente en vídeos motivacionales para vendedores.
Y esto me hace bastante gracia, porque creo que es precisamente una de esas escenas que se ha entendido al revés.
Baldwin no está interpretando a un gran responsable comercial que llega para enseñar al equipo cómo vender.
Está interpretando a un tipo que viene de parte de una empresa que da malos contactos a sus vendedores, los enfrenta entre sí, amenaza con despedirlos y después les explica que, si no venden, el problema es exclusivamente suyo.
Como charla y escena es espectacular, por supuesto. Como formación interna o para promocionar la actitud que debe tener un comercial me genera muchas más dudas. Si ves la película me entenderás.
La escena tiene una conexión bastante clara con El lobo de Wall Street.
El personaje de Alec Baldwin podría aparecer perfectamente en aquella película y no desentonaría nada.
Es el reverso tenebroso de Mark Hanna, el personaje de Matthew McConaughey.
Al principio de El lobo de Wall Street, Hanna se sienta con Belfort (DiCaprio) y durante unos minutos le explica cómo funciona realmente aquel mundo.
Le habla de dinero, comisiones, clientes y de la lógica que hay detrás del negocio. En una sola escena entiendes perfectamente en qué tipo de sitio se ha metido el protagonista.
Blake hace algo parecido en Glengarry Glen Ross, aunque desde el lado contrario.
Mark Hanna te vende ese mundo. Te explica lo maravilloso que puede ser ganar dinero y vivir dentro de él, por muy disparatada que sea la filosofía que hay detrás.
Blake no intenta seducirte, sino dejarte claro que vendes o te vas a la calle.
Uno te explica por qué querrías entrar. El otro, qué te va a pasar si no eres capaz de aguantar dentro.
Pero ambos tienen algo en común: en pocas palabras resumen perfectamente el tipo de empresa y de cultura comercial en la que se mueven los protagonistas.

Conclusiones y veredicto, ¿merece la pena ver Glengarry Glen Ross?
Glengarry Glen Ross me ha gustado mucho, aunque también entiendo perfectamente que haya gente a la que no le entre. Por ejemplo, a mi pareja.
Tiene un reparto espectacular, unos textos muy buenos y retrata bastante bien distintas personalidades que aparecen dentro del mundo comercial.
Además, al haber trabajado cerca de ventas, hay muchas cosas que me resultan reconocibles y que están bien reflejadas en la cinta.
Mi principal problema -y el de mi pareja- es que sigue siendo demasiado teatral.
Los monólogos son estupendos y los actores los clavan, pero me hubiera gustado que la adaptación aprovechase algo más las posibilidades del cine. Por eso no se la recomendaría a cualquiera, pese a que el conjunto está muy por encima de sus defectos.
Si buscas una película con ritmo, acción, localizaciones y una narración más visual, probablemente ésta no sea para ti.
Pero para eso tienes El lobo de Wall Street.
Mi puntuación: 4/5.
Ficha técnica
| Dato | Información |
| Título | Glengarry Glen Ross |
| Título en España | Éxito a cualquier precio |
| Año | 1992 |
| Director | James Foley |
| Guion | David Mamet |
| Basada en | La obra teatral de David Mamet |
| Reparto | Al Pacino, Jack Lemmon, Alec Baldwin, Ed Harris, Alan Arkin, Kevin Spacey y Jonathan Pryce |
| Duración | 100 minutos |
| Género | Drama |
| Puntuación | 4/5 |
Nota
Para quien es
✔️ Si trabajas o has trabajado en ventas.✔️ Si disfrutas del teatro y de las películas donde el peso está en los actores y en el texto.
✔️ Si quieres ver un reparto de primerísimo nivel trabajando con un guion que les deja mucho espacio.
Para quien NO es
❌ Si los monólogos largos se te hacen pesados.❌ Si necesitas que estén pasando cosas constantemente para mantener el interés.
❌ Si buscas algo parecido a El lobo de Wall Street en ritmo, montaje o puesta en escena.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata Glengarry Glen Ross?
Cuenta la historia de varios vendedores inmobiliarios sometidos a una fuerte presión para mejorar sus resultados y conservar su puesto de trabajo.
¿Qué significa Glengarry Glen Ross?
El título combina Glengarry Highlands y Glen Ross Farms, dos promociones inmobiliarias relacionadas con los contactos y las ventas de los protagonistas.
¿Está basada en una obra de teatro?
Sí. David Mamet adaptó al cine su propia obra teatral, que había ganado el Premio Pulitzer de Drama en 1984.
¿Por qué es famosa la escena de Alec Baldwin?
Por el discurso de Blake a los vendedores y la frase “Always Be Closing”, que con los años se ha convertido en una de las escenas sobre ventas más conocidas del cine.
¿Al Pacino ganó un Oscar por Glengarry Glen Ross?
No. Fue nominado como actor secundario por esta película, aunque ese mismo año ganó el Oscar como protagonista por Scent of a Woman.
¿Se parece a El lobo de Wall Street?
Comparten temas como las ventas, la presión, el dinero y la manipulación, pero cinematográficamente son muy distintas. Glengarry Glen Ross es mucho más contenida y teatral.
¿Merece la pena ver Glengarry Glen Ross?
Especialmente si te interesan las ventas, el teatro o las películas sostenidas por grandes actores y diálogos. Si buscas acción o una narrativa muy visual, probablemente te cueste más entrar.

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