Billions es una de las mejores series de los últimos años. Siete temporadas, personajes memorables y una premisa que en papel suena aburrida pero que en la pantalla engancha desde el primer episodio.
Convierte un mundo que podría ser bastante técnico y aburrido en una serie muy entretenida, con personajes llenos de grises y con suficiente personalidad como para que no la veas simplemente por pasar el rato.
Es una serie larga, irregular en algún tramo, pero bastante consistente. Y, sobre todo, es una de esas series que dejan poso.
Si no la has visto, es una buena inversión de tu tiempo. Mejor que el 99% del catálogo de cualquier plataforma.
De qué va Billions, sin spoilers
La serie arranca con un enfrentamiento entre dos hombres muy poderosos: Chuck Rhoades, fiscal federal de Nueva York, y Bobby Axelrod, multimillonario al frente de un fondo de inversión.
Uno representa la ley. El otro, el dinero privado y la influencia que viene con él.
En medio está Wendy, que trabaja para Axelrod como terapeuta y, a su vez, es la mujer de Chuck. Eso complica todo, pero no de la forma que imaginas.
No es un drama de pareja. Es que Wendy conoce a los dos por dentro, entiende cómo piensan y funciona durante mucho tiempo como el único punto de equilibrio entre dos hombres brillantes, obsesivos y bastante dispuestos a justificar cualquier cosa si creen que tienen razón
Eso sí, Billions no tarda en abrirse más allá de ese triángulo.
Lo que empieza como una persecución legal acaba siendo una serie sobre cómo funciona la ambición: en el trabajo, en casa, con los amigos, con los socios.
Casi todos los personajes quieren algo y casi todos están dispuestos a pagar (o a cobrar) un precio por conseguirlo. La serie explora ese precio con bastante honestidad, mostrando que no hay caballeros blancos sino que todos somos bastante grises.
Y más en el mundo de Wall Street, los fondos de inversión y la fiscalía federal, que es el escenario en el que se desenvuelve la trama.
Eso sí, ten claro que no hace falta saber nada de finanzas para disfrutarla. Evidentemente, usa jerga financiera, habla de operaciones complejas y se apoya en un mundo muy específico, pero lo que mueve la serie de verdad es bastante más universal: todos quieren ganar, cuánto están dispuestos a sacrificar y hasta dónde puede llegar sin perderse irremediablemente por el camino.

Una serie de personajes
Billions tiene trama, y en sus primeras temporadas esa es lo principal. Hay investigaciones, movimientos legales, trampas, filtraciones, traiciones, estrategias políticas y empresariales. Pero desde el minuto uno queda claro que la serie son sus personajes.
Bobby Axelrod es el más carismático de la serie. No el mejor en términos morales, pero sí el que sube el termómetro de cada escena cuando aparece. Tiene esa seguridad un poco insultante de alguien que lleva tanto tiempo ganando que ya no concibe otra opción.
Lo interpreta Damian Lewis, y lo hace muy bien. Axelrod puede funcionar como antihéroe o como villano dependiendo de la temporada. A veces quieres que gane. Otras, la serie te recuerda que idealizarlo es un error. Pero incluso cuando actúa de forma cuestionable, cuesta apartar la mirada.
Chuck Rhoades es diferente. Tiene menos carisma, pero no menos inteligencia. Paul Giamatti lo interpreta con una mezcla de orgullo, resentimiento y necesidad constante de demostrar siempre que es el más listo y que va un paso por delante.
El problema de Chuck es que no siempre es fácil saber -ni siquiera para él- qué quiere de verdad: ¿justicia, poder, venganza o simplemente ganar? Probablemente las tres cosas a la vez, y esa mezcla de ambiciones lo hace más humano. Y también alguien más herido e imperfecto.
Wendy, es quizá el personaje que más evoluciona a lo largo de la serie. Al principio es quizá el estandarte de la moralidad por contraposición a los otros dos.
Pero pierde algo de consistencia más delante de forma no bien justificada del todo. Por eso, pierde parte de su estatus conforme la serie avanza.
Y lo pierde porque Taylor Mason es la incorporación más acertada de la serie. Aparece más adelante, es frío, difícil de leer y tiene una forma distinta de entender el poder.
No sustituye a nadie, sino que aporta una visión y ambición propia y evita que la serie se quede encerrada en el duelo inicial entre Chuck y Axe. Es, al menos, igual de inteligente y estratega que los otros dos, solo que más joven.
En un nivel inferior, Mike Prince también es un buen personaje, pero tiene un problema evidente: no está a la altura de Axelrod como gran amenaza central. No porque Corey Stoll lo haga mal, sino porque la propia serie lo empuja hacia una ambición demasiado grande y no siempre creíble. Su deriva política se siente un tanto forzada.
Luego están los secundarios, que son una parte fundamental del placer de ver Billions. Wags funciona muy bien como escudero de Axe, con esa mezcla de lealtad, cinismo y exceso. Mafee aporta humanidad dentro de un entorno bastante salvaje. Dollar Bill representa muy bien la lógica más agresiva de Axe Capital.
Y, por encima de todos ellos, tenemos al padre de Chuck, Chuck Sr. Es un secundario que eleva muchas escenas con solo aparecer. Es desagradable, clasista y políticamente incorrecto, pero tiene una coherencia interna que lo hace funcionar muy bien.
No pide perdón por nada y no pretende hacerlo a estas alturas de su vida. De los personajes más redondos de la serie.
No es Wall Street, es espectáculo
No conviene acercarse a Billions esperando un retrato realista de Wall Street. Usa fórmulas financieras, lenguaje legal, operaciones complejas y referencias al mundo del dinero, pero todo está al servicio del espectáculo.
Hacer entretenida una serie de siete temporadas sobre fiscalía, inversión, fondos, política y élites financieras no era sencillo. Billions lo consigue porque todo está un poco exagerado. Lo justo para que cada conflicto cuente con más tensión, cada personaje parezca más brillante y cada conversación tenga una carga estratégica que en la vida real seguramente no tendría.
Visualmente, además, refleja muy bien ese mundo de clase alta y muy alta. Apartamentos enormes, oficinas impecables, restaurantes caros, casas espectaculares y una forma de vida que, vista desde fuera, puede generar cierta envidia. A cualquiera le entran ganas de vivir en algunos de esos sitios. Luego ves el resto de sus vidas, claro y la envidia baja bastante.
Aquí la comparación con Succession es inevitable. Las dos series hablan de poder, élites, egos enormes y relaciones personales contaminadas por la ambición. Pero la sensación que dejan es distinta.
Succession tiene más prestigio crítico, pero también puede resultar más fría, más desagradable y, bajo mi punto de vista, algo sobrevalorada. Sus personajes son tan odiosos que muchas veces quieres que les vaya mal. A todos ellos.
En Billions, en cambio, los personajes hacen cosas terribles, pero resultan más comprensibles y humanos. Puedes empatizar con ellos incluso cuando no deberías. Puede ser menos realista y menos afilada, seguro, pero es más entretenida.

Evolución a lo largo de las temporadas
Las primeras temporadas son las más sólidas. El motor está claro: el conflicto central es potente y la serie sabe exactamente qué quiere contar.
Posteriormente, la llegada de Taylor amplía bien el tablero sin forzar nada. La serie empieza a explorar más formas de ambición y de poder, dándole recorrido.
Por último, la etapa con Mike Prince como antagonista central es la más floja. Prince no es un mal personaje, pero cuando la serie intenta convertirlo en una amenaza enorme, con toda su vertiente política, pierde credibilidad. Billions sigue siendo más que aceptable en ese tramo, pero se nota que está por debajo de sus mejores momentos.
Sin embargo, la última temporada recupera parte del pulso.
No es el mejor cierre posible y resuelve el problema con demasiada facilidad, sobre todo teniendo en cuenta la magnitud de la amenaza que había construido antes, pero sí deja una sensación satisfactoria. Tras una etapa más irregular, vuelve a subir el nivel con una conclusión más que correcta.
Lo que más me ha gustado de Billions
Billions consigue algo difícil: hacer entretenido un mundo que en papel podría ser muy árido. Fiscalía federal, fondos de inversión, política, regulación. Todo eso podría dar lugar a una serie más seca que comer cartón.
Pero no, aquí se convierte en una partida de poder continua que da gusto seguir.
Y da gusto seguirla por sus personajes. Personajes de clase muy alta un pelín pasados de rosca. Con puntos fuertes y débiles y que, además, evolucionan.
No siempre con el mismo acierto, pero sí con suficiente recorrido como para notar el efecto del paso del tiempo y de sus decisiones. No son los mismos al principio que al final, lo que es de agradecer en una serie de siete temporadas.
Claro, para que los personajes brillen sus diálogos tienen que estar a la altura.
Los de Billions son rápidos y afilados. Nadie habla así en la vida real -todos parecen tener siempre la frase precisa preparada- pero le da un tono más ambicioso y diferencia esta serie de otras más plana o menos trabajadas.
Se nota la mano del guionista, pero en este caso ese exceso es entretenido y le sienta bien.
Por último, ésta es una serie de ver sin móvil. De estar atento. Da mucho, pero exige de ti un grado más elevado de atención que el acostumbrado en las muchas producciones de los últimos años. Por los temas tratados, por la cantidad de personajes y porque las tramas de varias temporadas se entremezclan.

Lo que menos me gusta de Billions
Una parte que no funciona tan bien es que a veces estira demasiado la inteligencia de sus personajes.
Chuck y Axelrod -y casi que también Taylor o Mike- son brillantes, pero en algunos momentos parecen capaces de anticiparlo todo con una antelación poco creíble. Sobrehumana.
Cuesta creer que algunos giros los tuvieran previstos, llegando a un punto en que sabes que siempre va a aparecer un as bajo la manga por parte de alguno. Pero como la tensión está bien construida, apenas le quita algo de emoción a los tramos finales de algunos conflictos.
También la evolución de algún personaje no me ha encajado del todo, pero es un punto menor.
Veredicto
Billions merece mucho la pena. Es una serie entretenida, ambiciosa y bastante consistente. No es ligera, pero tampoco inaccesible. Solo pide que estés atento.
Tiene temporadas muy buenas, una etapa más floja cerca del final y un cierre que recupera parte del nivel. Cuenta con un elenco de personajes que recordarás y un universo particular que querrás exprimir hasta acabarlo.
No la veas esperando un retrato fiel de Wall Street ni una crítica profunda al capitalismo. Véla como lo que es: una serie sobre gente muy inteligente que no sabe conformarse con lo que tiene. Y paga el precio por ello.
Ficha técnica de Billions
| Campo | Dato |
| Título original | Billions |
| Año | 2016-2023 |
| Temporadas | 7 |
| Episodios | 84 |
| Creadores | Brian Koppelman, David Levien y Andrew Ross Sorkin |
| Reparto principal | Paul Giamatti, Damian Lewis, Maggie Siff, Corey Stoll, David Costabile, Asia Kate Dillon, Condola Rashad, Jeffrey DeMunn |
| Género | Drama |
| País | Estados Unidos |
| Spoilers | No, solo menciones ligeras a la evolución general |
Nota
Para quien es
✔️ Para quien disfrute de series de poder, estrategia y personajes ambiciosos.✔️ Para quien quiera una serie larga, entretenida y con buenos personajes.
✔️ Para quien disfrute viendo a gente inteligente compitiendo contra otra gente igual de inteligente.
✔️ Si te gustó Succession.
Para quien NO es
❌ Para quien busque una serie ligera para ver de fondo.❌ Para quien quiera un retrato realista de Wall Street.
❌ Para quien busque personajes blancos y negros y no soporte los moralmente grises.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena ver Billions?
Sí. Billions merece mucho la pena si te gustan las series de poder, ambición y personajes inteligentes compitiendo entre sí. Es irregular en algún tramo, pero bastante consistente en conjunto.
¿Billions es una serie realista?
No demasiado, y tampoco creo que lo pretenda. Usa el mundo financiero y legal como escenario, pero funciona más como espectáculo de poder que como retrato realista de Wall Street.
¿Cuántas temporadas tiene Billions?
Billions tiene 7 temporadas y 84 episodios.
¿Billions tiene final cerrado?
Sí, tiene un cierre bastante satisfactorio. Puede sentirse algo precipitado en algún punto, pero la última temporada recupera parte del nivel tras una etapa menos inspirada.
¿Es necesario entender de finanzas para ver Billions?
No. Ayuda a seguir algunos detalles, pero no es imprescindible. Lo importante no son tanto las operaciones financieras como las relaciones de poder, las estrategias y los personajes.
¿Quién es Bobby Axelrod?
Bobby Axelrod es uno de los personajes principales de Billions: un multimillonario al frente de un fondo de inversión. No es el único protagonista, pero sí el personaje más carismático y magnético de la serie.
¿Billions es parecida a Succession?
Tiene puntos en común: poder, élites, ambición y personajes moralmente discutibles. Pero Billions es más entretenida y sus personajes resultan más fáciles de entender y de habitar como espectador.
¿La reseña de Billions tiene spoilers?
No. Esta reseña solo menciona la evolución general de la serie, pero evita spoilers importantes de trama.

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