La divina comedia de Oscar Wilde es un buen cómic, ambicioso y diferente. Y esto último conviene decirlo desde el principio para no equivocarnos, porque no estamos ante una biografía al uso, ni ante un cómic que quiera repasar la vida del escritor desde el nacimiento hasta la tumba con orden, limpieza y obediencia cronológica.
Javier de Isusi se centra en el final. En el Wilde caído, derrotado, arruinado, enfermo, exiliado y reducido a una sombra de lo que fue.
O quizá no exactamente una sombra, porque el cómic tiene una de sus mejores bazas en mostrar que incluso en la ruina seguía habiendo brillo en esa mente maravillosa.
Lo más interesante es que la obra merece la pena incluso si no conoces demasiado a Oscar Wilde e incluso si no conoces o no eres especialmente fan de su literatura.
Evidentemente, cuanto más sepas del personaje, más capas vas a captar. Pero el cómic no funciona solo por el atractivo del icono literario, sino que lo hace porque humaniza su figura, mostrando sus virtudes -que todavía en esta época tenía- y, sobre todo, sus defectos.
De hecho, se centra tanto en ellos que por momentos llegas a preguntarte por qué sus amigos le quieren tanto.
Isusi no busca que admires a Wilde, sino que lo mires y lo comprendas: alguien brillante, pero también dependiente, herido, contradictorio e incapaz de dejar de acercarse a lo que le hace daño.
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Dante, teatro y máscaras
El título no está puesto solo porque suene bien, que también. La referencia a La divina comedia de Dante funciona como estructura espiritual de la obra: descenso, culpa, castigo, memoria, posible redención.
Pero lo bueno es que no hace falta estar pendiente de cada referencia para disfrutar el cómic. Para nada. Si las ves, suman. Si no las pillas, la historia sigue siendo interesante.
La obra tiene ambición literaria, pero no se queda atrapada en ella. La idea del teatro, de la vida como representación y de la máscara como forma de supervivencia le encaja muy bien a Wilde.
Además, la obra utiliza entrevistas y testimonios para reconstruir el personaje desde fuera.
Esto le da variedad y permite que Wilde aparezca como alguien formado por muchas miradas, no solo por la suya.

Lo mejor de La divina comedia de Oscar Wilde
Lo mejor es que el autor tiene una mirada propia. No es un encargo para cubrir expediente, sino una obra donde hay mucho de dentro puesto sobre el tapete.
Isusi no cuenta “la vida de Oscar Wilde” sino una parte muy concreta de esa vida. Y la convierte en una reflexión sobre la caída, la identidad, el deseo, la culpa y la necesidad de afecto.
También está muy bien la forma en la que retrata a Wilde. Como decía antes, no lo convierte en un mártir perfecto. Lo muestra en un momento de deterioro físico, moral y emocional, pero sin reducirlo a una caricatura de sí mismo.
Hay escenas en las que se percibe muy bien esa mezcla entre ternura y destrucción. En especial, una con un joven personaje secundario que condensa bastante bien las virtudes y defectos del protagonista: Wilde puede ser cuidadoso, generoso y profundamente humano, pero también alguien incapaz de separarse del deseo, de la dependencia y de su propia naturaleza.
Es una escena pequeña dentro de una obra grande, pero tiene fuerza y se te queda grabada.
El dibujo es otro de los grandes aciertos. Javier de Isusi trabaja con un estilo expresivo, bello y muy adaptado a lo que está contando.
La acuarela le da un punto artístico que encaja perfectamente con el carácter de la obra. Además, no es un dibujo que esté ahí para lucirse, sino para acompañar al texto y a la caída del personaje.
Aquí el apartado visual forma parte del mismo mundo y es melancólico, elegante, denota una fragilidad parecida a la de su protagonista.
Por último tengo que destacar la ambición de la obra.
No todos los cómics tienen que aspirar a tanto, pero cuando uno lo hace y consigue no hundirse bajo todo lo que quiere juntar, pues hay que reconocérselo.
La divina comedia de Oscar Wilde quiere ser algo más que una biografía ilustrada, centrándose en la caída del mito y combinándolo con una capa de simbolismo detrás.
Parece mucha tela y lo es, pero Javier de Isusi pero sale bien parado del meollo.

Lo peor de La divina comedia de Oscar Wilde
Lo peor para mí quizá está en la estructura cronológica. No porque sea mala per sé, sino porque no tengo claro que mejore a un orden más tradicional.
Los saltos temporales tienen intención, evidentemente. Buscan reconstruir a Wilde desde fragmentos, recuerdos y testimonios. El problema es que, a veces, esa decisión hace que cueste seguir la línea temporal con claridad.
No llega a romper la lectura, porque el cómic se lee bastante fácil pese a su extensión y ambición, pero sí genera alguna fricción de más.
Algo parecido ocurre con las entrevistas. Como recurso, están bien. De hecho, ayudan mucho a caracterizar a Wilde desde diferentes perspectivas. Pero en algunos momentos cuesta reconocer de primeras quién está hablando.
En parte por el propio desfile de personajes, y en parte por el dibujo, que siendo muy bello y expresivo, no siempre facilita identificar al instante a todos los secundarios.
No son ambos problemas graves, pero están ahí.
La última pega es más personal y no es de la obra en sí: al leerlo eché en falta saber algo más de la etapa de esplendor de Wilde.
Entiendo que no era el objetivo de la obra, ya que Isusi quiere centrarse en el final, en ese Wilde posterior al juicio, la cárcel y la expulsión simbólica de la sociedad que antes lo había celebrado pero me he quedado con ganas de contemplar cómo era el gran Wilde.
Veredicto
La divina comedia de Oscar Wilde es una gran lectura si te interesa el cómic adulto, la biografía literaria o las historias sobre personas brillantes y su caída, pero también funciona si simplemente quieres leer una obra ambiciosa, distinta y visualmente cuidada.
No es un cómic ligero, aunque se lee mejor de lo que podría parecer por su extensión y por el tipo de historia que cuenta. Tampoco es una obra perfecta, pero sus aciertos pesan más.
Funciona muy bien como retrato de (una etapa de) Wilde, en su dibujo, en su ambición y en esa idea de mirar a un genio no cuando todos lo aplauden, sino cuando apenas queda nadie alrededor para sostenerlo.
Y ahí es donde la obra encuentra su mayor distinción: no en explicar por qué Oscar Wilde fue importante -eso ya lo hace la Historia de la Literatura- sino en lo que queda de la persona detrás de un personaje importante una vez que el mundo (casi) al completo ha decidido censurarle.
Ficha de La divina comedia de Oscar Wilde
| Campo | Dato |
|---|---|
| Título | La divina comedia de Oscar Wilde |
| Autor | Javier de Isusi |
| Editorial | Astiberri |
| Año | 2019 |
| Páginas | 376 |
| Formato | Cartoné, color |
| Género | Drama, biografía |
| ISBN | 978-84-17575-02-1 |
| Premio | Premio Nacional del Cómic 2020 |
Nota
Para quien es
✔️ Para lectores interesados en Oscar Wilde, aunque no sean expertos en su obra.✔️ Para quien disfrute el cómic adulto, biográfico y con ambición literaria.
✔️ Para quien quiera una obra reposada, visualmente bella y emocionalmente densa.
Para quien NO es
❌ Para quien busque una biografía completa de Oscar Wilde desde sus años de esplendor.❌ Para quien necesite una narración clara y ordenada en lo temporal.
❌ Para quien busque acción, ritmo alto o una historia más convencional.
Preguntas frecuentes
¿De qué va La divina comedia de Oscar Wilde?
La divina comedia de Oscar Wilde cuenta los últimos años de Oscar Wilde tras su caída pública, su paso por prisión, el exilio y su vida final en París. No es una biografía completa, sino un retrato centrado en su etapa final.
¿La divina comedia de Oscar Wilde es una biografía?
Sí, pero no una biografía convencional. Javier de Isusi utiliza recursos literarios, entrevistas, saltos temporales y una estructura inspirada en Dante para reconstruir emocionalmente los últimos años de Wilde.
¿Hace falta conocer a Oscar Wilde para leer el cómic?
No. Conocer a Wilde ayuda a captar más matices, pero la obra se entiende y se disfruta aunque no tengas una relación especial con su literatura.
¿Es un cómic ligero?
No especialmente. Es una obra extensa, ambiciosa y con una carga literaria clara. Aun así, se lee con más facilidad de la que podría parecer por su tamaño y por el tipo de historia que cuenta.
¿Qué es lo mejor de La divina comedia de Oscar Wilde?
Lo mejor es la forma en la que humaniza a Wilde, el dibujo expresivo de Javier de Isusi, el uso de la acuarela y la ambición de una obra que no se conforma con ser una biografía ilustrada.
¿Qué es lo peor de La divina comedia de Oscar Wilde?
Lo peor es que a veces cuesta seguir la línea temporal y reconocer de primeras a algunos personajes en las entrevistas. También se echa en falta algo más de la etapa de esplendor de Wilde.

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