Escribir en internet hoy es, probablemente, una pérdida de tiempo.
De hecho, creo que todos los que escribimos en internet nos hemos planteado esta cuestión:
¿Para qué vamos a seguir haciéndolo, si la IA va a coger nuestro contenido y lo va a usar sin ni siquiera citarnos?
No digamos ya traernos tráfico a nuestra web. Y menos aún pagarnos…
Y, sin embargo, tras darle más de una pensada, yo he decidido seguir haciéndolo.
Es más, no solo voy a continuar, sino que, aprovechando el mayor tiempo libre que preveo tener en breve con el cierre de otros proyectos (pronto hablaré más sobre ello) voy a aumentar significativamente mi volumen de publicaciones.
Te cuento por qué.
Índice de Contenidos del Artículo
- El dilema actual
- Motivos fundamentales para continuar escribiendo
- Motivos secundarios
- Conclusiones
- Preguntas frecuentes
- ¿Tiene sentido seguir escribiendo en internet en la era de la IA?
- ¿La IA está reduciendo el tráfico de las webs?
- ¿Escribir en un blog sigue siendo rentable hoy?
- ¿Por qué escribir ayuda a pensar mejor?
- ¿Qué aporta escribir frente a consumir contenido generado por IA?
- ¿La IA puede sustituir completamente el trabajo intelectual?
- ¿Escribir puede ayudar a evitar la dependencia de la IA?
- ¿Qué papel tiene el contenido gratuito en internet hoy?
- ¿Tiene sentido escribir aunque nadie te lea?
- ¿Cómo afecta la IA al futuro del contenido escrito?
El dilema actual
Veamos unos datos:
- La aparición de las IA Overview de Google ha supuesto una caída de un 35% de media del tráfico a las webs.
- El puesto #1 para una consulta de búsqueda ha visto reducido su tráfico en un 59%. Son datos de Alemania extrapolables a cualquier otro país que use Google como motor de búsqueda principal.
- El tráfico que la IA deriva a nuestras webs no compensa la pérdida del orgánico.
- ChatGPT ha superado ya a Bing en número de consultas. Y la escalada de las búsquedas en los LLM no parece que vaya a quedarse ahí.
- Google ha patentado algo que causa terror solo de pensarlo: una tecnología que puede modificar COMPLETAMENTE el contenido de nuestra web, IA de por medio, si su algoritmo cree que el que genere su LLM va a ser mejor para el usuario. Esto, de ponerse en producción, es un terremoto en internet.
- Medios históricos de internet en España como Genbeta cierran. Jotdown se lo piensa. La revista Pronto elimina la versión online y se queda solo con la de papel.
- Y lo peor es que todo esto no va a ir a mejor, sino todo lo contrario.
Como ves, con los datos en la mano, cuesta encontrar los motivos para continuar generando texto escrito en la época actual.
Pero, si bien a nivel empresarial la situación es bastante crítica, a nivel personal la cosa cambia. Por lo menos un poco.
Motivos fundamentales para continuar escribiendo
Parto de la base de que, si mi sustento dependiera de continuar publicando en mi web, probablemente dejaría de hacerlo y pasaría a dedicar mi tiempo a actividades más rentables.
Pero afortunadamente no lo hace, así que, si sacamos de la ecuación los motivos económicos, el panorama cambia bastante.
#1. Ordenar mis ideas
Éste es, para mí, el motivo fundamental.
Y es que, tengo claro que al escribir es cuando realmente aprendes o entiendes algo completamente.
Me pasaba al crear el material para las formaciones y me pasa al redactar un post: me doy cuenta de que el contenido en la cabeza es abundante, pero ni está ordenado, ni está priorizado o jerarquizado, ni bien conectado.
Es cuando lo plasmas en papel -en mi caso en una herramienta de mapas mentales- cuando realmente empiezas a visualizar y comprender las relaciones entre los puntos y las estructuras de los conceptos.
Y eso se queda bien a buen recaudo en dos sitios:
- En mi cerebro, a alto nivel.
- En el artículo, mucho más detallado.
De esta forma, si necesito volver a ese concepto, primero lo tengo mejor conectado en la cabeza. Y, si aun así requiere más detalle, pues me voy al contenido publicado.
Ni veces que habré vuelto a ver mi artículo de cómo configurar un correo corporativo en Gmail.
En mi cabeza está que es conveniente hacerlo con cada nuevo cliente.
En mi artículo está el paso a paso para hacerlo. Por lo menos hasta que Google elimine la opción previsiblemente a finales de 2026.
#2. Creo que tengo cosas que aportar
Siempre me han interesado muchas cosas diferentes.
Soy lo que se podría considerar como un disperso de mierda.
Pero con un matiz que cambia bastante: profundizo MUCHO en lo que me interesa de verdad.
Sin importar si son cuestiones de negocio o de ocio.
Y, cuando hablo de profundizar, hablo casi de obsesión:
Desde los dinosaurios cuando era niño (¿hay alguno al que no le gustaran?). Y es que, aparte de pedir a mis padres que me compraran todas las colecciones posibles de los quiscos, incluyendo una que te permitía ir montando un auténtico T-Rex, con todas las piezas del esqueleto que se iluminaban en la oscuridad y encima la piel que se podía pintar para darle más realismo. Qué chulada era…
A eso se añade que he llegado a dejarme toda mi paga del domingo en comprar chicles y tirarlos sin metérmelos en la boca, solo para que me tocaran premios de figuritas de plástico de estos bichos con las que jugar en coche mientras volvíamos del pueblo los domingos por la tarde.
O a tener claro que los velociraptors de Jurassic Park no eran velociraptors, sino deinonychus, que eran parecidos, pero más grandes. Sin que mis padres, poco marketineros, me pudieran explicar el motivo del cambio de nombre en la película cuando les preguntaba.
Posteriormente me dio por los coches de radiocontrol. Tras comprarme todos los meses la única revista del tema que llegaba a mi quiosco y con mi primer sueldo fruto de tocar el clarinete allá por los doce años, me compré uno de competición: un Tamiya que tenías que comprar a piezas (el coche, el mando, la batería, las pinturas…) y que venía desmontado.
35000 pesetas de entonces me costó la broma completa. Además de tardar más de un mes en tenerlo listo dedicándole todas las tardes al salir del colegio.
Por supuesto, el mismo nivel de obsesión llegó más tarde con los videojuegos. He tenido, antes o después, la mayoría de consolas del mercado, incluyendo rarezas como la NeoGeo Pocket, que compré importada en su momento ya que no la vendían en España y que disfruté un montón pese a tener solo dos juegos.
Y lo mismo me pasó con los libros de Pérez-Reverte y Asimov, las películas de Robert De Niro y Al Pacino -cuando creía que lo más importante de una película eran los actores y no el director- y con los cómics de superhéroes, sobre los que incluso llegué a escribir una tesina para el doctorado.
El fútbol desde Johan Cruyff (entrenador), la tecnología y el mundo audiovisual también han sido temas que han estado siempre presentes en mi vida y a los que he dedicado muchas, muchas horas. Y sigo haciéndolo a día de hoy.
Ya cuando empecé a trabajar me flipaba hacer webs: el SEO y la maquetación clásica con HTML y CSS (la actual basada en JS para mí no es lo mismo). Y es que alucinaba leyendo los post de Smashing Magazine y Search Engine Land.
Lo que derivó en aprender y aplicar todo lo posible en el mundo de los negocios digitales, el ecommerce y en cómo hacer dinero por internet.
Y de ahí a las inversiones: ladrillo, indexados, acciones, oro y BTC. El orden típico y donde no me ha ido mal, la verdad.
Podría seguir (música, informática, salud, desarrollo personal…) pero creo que te haces una idea de por donde voy. El resumen es el del principio del epígrafe: he estudiado y empleado mi tiempo en muchos campos diferentes.
Eso hace que tenga una opinión formada sobre bastantes temas y pueda escribir sobre ellos ofreciendo mi punto de vista sin avergonzarme.
Es innegable que detrás de esa afirmación algo de ego hay. Sobre todo por pensar que mi opinión puede importar a nadie. Pero tengo claro que el tiempo y el interés de la gente medido en forma de tráfico web y comentarios me demostrará si estaba en lo cierto o, por el contrario, mi contenido no es útil ni entretiene a nadie.
#3. Mantener un internet libre que sirva de ayuda
He disfrutado de un internet con contenido gratuito buenísimo y sigo haciéndolo cada día. Y creo que es de justicia devolver algo de ese valor.
Porque, sin dicho contenido, me hubiera costado mucho más cumplir ciertos retos profesionales.
Y es que, he consumido muchísimo tiempo leyendo webs. He visto como el contenido que publicaban gente como Avinash Kausik, Simo Ahava, Dean Romero o Chuiso en su momento era de una calidad altísima y me ayudaban a mejorar mis habilidades profesionales.
O cualquier duda que tuvieras a la hora de manejar Photoshop, Premiere o Excel que te resolvía cualquier web random. Por no hablar de StackOverflow y sus estupendas soluciones para todo lo relacionado con desarrollo web.
Por supuesto, para cuestiones personales, en la época pre-ChatGPT, el contenido que publicaban personas sin ningún ánimo de lucro también hacía mi vida más fácil.
Porque en 2010 ninguna formación te explicaban cómo reproducir películas en FullHD en H264 con los modestos primeros PCs de salón Zotac.
No, eso tenías que buscarlo en Google. En español y en inglés. Hasta que encontrabas alguien que te hablaba de los códecs de vídeo adecuados, los mejores reproductores y cómo activar la reproducción acelerada por hardware.
O cómo cambiar la forma en que sacabas audio de un portátil con Windows a un Home Cinema, dejando de lado el Dolby Pro Logic -que asumías que era como sonaba el sonido envolvente en casa sin saber que era una simulación- por el AC3 y la sensación que producía escuchar Gladiator con auténtico sonido 5.1 a buen volumen en tu salón.
También los cientos de reseñas que me he chupado antes de comprar cualquier cosa sin tener conocimiento previo (me viene a la mente la primera vez que compré una lavadora). O la gente que te explica lo que tienes que ver en Londres en función del número de días que vayas.
O cómo preparar un delicioso flan de huevo.
O cómo atarte el nudo de la corbata.
Todo esto es contenido gratis súper útil que he consumido. Y por ello creo que es correcto por mi parte mantener esta costumbre y aportar valor, publicando artículos que ayuden a resolver algún problema puntual de alguien, como me han ayudado a mí.
Pensar en esto es gratificante y me ha ayudado a decidirme a continuar escribiendo, cuando lo más fácil hubiera sido dejarlo, dado que estoy en proceso de jubilación gracias a haber alcanzado la independencia financiera.
Motivos secundarios
Aparte de los tres de arriba que son los principales, también hay otros motivos que pesan menos en la decisión de continuar publicando artículos, pero que ayudan a responder la pregunta inicial de por qué continuar.
#4. Hacer algo diferente
Me he dedicado mucho tiempo al marketing. Y ahí he visto la importancia de diferenciarse del resto. Es la única forma de crear una marca que se recuerde.
Si todo el mundo deja de publicar contenido en texto a causa de la IA, continuar haciéndolo es una forma de destacar.
¿Y para qué?
Pues sinceramente no lo sé, pero estoy seguro de que hacerlo me llevará por derroteros que, si dejara de publicar, no transitaría.
Y me apetece ver qué se cuece en ellos.
#5. Protestar contra el sistema
Éste es todavía más abstracto, así que a ver si puedo explicarme correctamente.
No me gusta el camino que ha tomado internet desde hace años.
Llámame loco, pero prefiero leer que ver vídeos. Las redes sociales nunca me han apasionado (seguramente porque no he sabido priorizar sus aspectos positivos sobre los negativos).
Y la pérdida completa de la privacidad y el abuso que hacen de nuestros datos sobre todo las big tech (no los medios, que de algo tienen que vivir) me generan cierta incomodidad.
Como la china en el zapato que sabes que está ahí, que te molesta un poco pero que no te la sacas.
Pero entonces leí esto del director de Jotdown:
Y algo en mi interior hizo clic.
Enseguida tuve claro que quería apoyar los valores que el manifiesto promueve. Y que mi proyecto formara parte de él.
#6. Mejorar mi escritura
Existe otro motivo bastante menos altruista, que es el de querer mejorar cómo escribo.
Tengo clarísimo que escribir todos los días ayuda a mejorar tu redacción.
Y ésta es una habilidad que, como algunas otras como dominar el inglés, tocar bien un instrumento o saber vender y gestionar el dinero, considero fundamental en la vida de cualquier persona.
De cualquiera.
Porque no se me ocurre ninguna alternativa en la que dominar cualquier habilidad de éstas te lleve por una vida peor que no dominarla.
Así que más vale aprenderlas. Y cuanto antes mejor.
Con lo de la escritura voy un poco tarde, pero, de cualquier forma, es entrenamiento para la novela que empecé y que algún día terminaré.
#7. Evitar la delegación del pensamiento
Este último punto, relacionado en cierta manera con el anterior, me lleva rondando la cabeza un tiempo. Y es que, con la llegada de la IA, es tremendamente fácil escribir los prompts adecuados y que la IA te responda correctamente.
Considero que, en mi trabajo como consultor, a fecha de hoy -abril del 2026- la IA es capaz de ejecutar el 80% de mis tareas con un nivel adecuado.
Y el otro 20%, que se basa en criterio y experiencia, no sé cuánto tardará en sobrepasarlo.
Pero claro, por mucho que la productividad mejore con su uso, los estudios que se han hecho hasta el momento (éste, éste, éste o éste) inciden en que delegar el pensamiento en la IA incentiva cierta atrofia cerebral, que no sabemos cómo de grave puede llegar a ser.
Como parece lógico, el daño varía en función de cuánto de nuestro pensamiento delegamos. No es lo mismo delegar todo, que las tareas básicas que hacemos en automático.
Y tampoco es algo nuevo o exclusivo de la IA, ya que, por ejemplo, el GPS afectó negativamente a nuestra memoria e hizo que nos orientáramos peor. Y, pese a ello, actualmente todo el mundo lo usa.
El caso es que, como a mí eso de la atrofia cerebral me suena bastante mal, quiero evitarlo. Y plantear y redactar los artículos me ayuda a ello.
Conclusiones
Como ves, hay argumentos de peso para los que hemos decidido seguir publicando en nuestras webs, pese a que sepamos de antemano que la IA nos va a canibalizar el contenido.
Lo que está claro es que, ninguno de los puntos a favor es económico. Sinceramente, si lo que buscas es ganar dinero, creo que, a fecha de hoy y a diferencia de lo que ocurría hace menos de un lustro, hay muchísimas mejores opciones, incluso dentro de los negocios digitales.
Por eso entiendo perfectamente a quienes, personas o medios, han dejado de hacerlo. O han trasladado su contenido a otros formatos como el vídeo (veremos a ver lo que dura la barrera de entrada de la IA) o a las newsletters.
Yo he llegado a la conclusión de que no escribo para que me leas. Escribo para no dejar de pensar. Y por eso voy a seguir por aquí espero que mucho tiempo. Así que, si te gusta lo que cuento, me gustaría verte pronto de vuelta.
Y si te animas y me dejas un comentario con tu opinión sobre este tema o te suscribes a mi newsletter (justo debajo), pues mi más sincero agradecimiento.
Nos leemos.
Preguntas frecuentes
¿Tiene sentido seguir escribiendo en internet en la era de la IA?
Sí, pero no por motivos económicos directos. El valor principal está en ordenar ideas, desarrollar criterio propio y construir un repositorio personal de conocimiento que puedas reutilizar.
¿La IA está reduciendo el tráfico de las webs?
Sí. Las AI Overview y los LLM están absorbiendo gran parte del tráfico orgánico. Incluso las primeras posiciones en Google están viendo caídas significativas, y el tráfico derivado por la IA no compensa esa pérdida.
¿Escribir en un blog sigue siendo rentable hoy?
En la mayoría de los casos, no directamente. Si el objetivo es ganar dinero, hay opciones más eficientes. Sin embargo, puede ser rentable de forma indirecta como posicionamiento, aprendizaje o generación de oportunidades.
¿Por qué escribir ayuda a pensar mejor?
Porque obliga a estructurar ideas, priorizar información y conectar conceptos. Lo que parece claro en la cabeza suele estar desordenado hasta que se escribe y se organiza.
¿Qué aporta escribir frente a consumir contenido generado por IA?
Escribir implica pensamiento activo. Consumir IA es pasivo. Si delegas completamente el pensamiento, pierdes capacidad crítica y profundidad en el análisis.
¿La IA puede sustituir completamente el trabajo intelectual?
A día de hoy, puede cubrir gran parte de tareas técnicas o repetitivas, pero el criterio, la experiencia y la toma de decisiones siguen siendo diferenciales. No está claro cuánto durará esa ventaja.
¿Escribir puede ayudar a evitar la dependencia de la IA?
Sí. Mantiene activo el pensamiento propio, evita la delegación total del razonamiento y refuerza habilidades cognitivas que la IA tiende a sustituir.
¿Qué papel tiene el contenido gratuito en internet hoy?
Sigue siendo clave. Gran parte del aprendizaje práctico en internet proviene de contenido gratuito. Seguir publicando contribuye a mantener ese ecosistema.
¿Tiene sentido escribir aunque nadie te lea?
Sí. El primer beneficiado eres tú: mejoras tu capacidad de análisis, creas un archivo de conocimiento propio y desarrollas habilidades útiles a largo plazo.
¿Cómo afecta la IA al futuro del contenido escrito?
El volumen de contenido aumentará, pero el valor diferencial estará en el criterio, la experiencia y la capacidad de aportar algo que no sea replicable fácilmente por una IA.

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