Mucha gente cuando habla de internet mezcla privacidad, seguridad y anonimato como si fueran lo mismo. No lo son.
- Privacidad es limitar qué datos das y quién puede relacionarlos contigo.
- Seguridad es reducir el riesgo de malware, robo de cuentas o accesos no autorizados.
- Anonimato es evitar que una acción concreta pueda asociarse a tu identidad real.
Y en este artículo, aunque hablaré algo de la segunda y de la tercera, me centraré sobre todo en la primera.
Porque en el uso diario, lo razonable no es perseguir el anonimato absoluto, sino reducir nuestra exposición, que es bastante más importante de lo que creemos.
Por eso, el enfoque de este artículo es el siguiente:
Navegando por internet no vas a ser invisible, pero sí que puedes evitar regalar más datos de los necesarios y dificultar que terceros unan todas las piezas de tu vida digital.
Cuando entiendes la profundidad que encierra, comprendes que es extremadamente valioso.
Y para conseguirlo tenemos que ir poniendo ciertas capas ya que no existe una herramienta milagro que se ocupe de todo por ti.
Índice de Contenidos del Artículo
- La huella digital
- #1. VPN
- #2. El navegador
- #3. El correo electrónico
- #4. La identidad de registro
- #5. Comunicaciones personales y mensajería
- #6. Los equipos
- Un enfoque práctico: separar contextos
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la diferencia entre privacidad, seguridad y anonimato?
- ¿Qué es exactamente la huella digital?
- ¿Por qué debería usar una VPN y cuál recomiendas?
- ¿Qué navegador es el mejor para mantener mi privacidad?
- ¿Sirve de algo el modo incógnito para proteger mi privacidad?
- ¿Por qué no debo usar el botón de "Iniciar sesión con Google o Facebook"?
- ¿Tengo que dar mis datos reales cada vez que me registro en una web?
- ¿Qué correos y aplicaciones de mensajería son los más privados?
- ¿Es seguro usar Windows en mi ordenador personal?
- ¿Existe alguna alternativa privada a Android y iOS para mi móvil?
- ¿En qué consiste separar contextos al navegar?
La huella digital
Cada vez que:
- Navegas.
- Accedes a una red social.
- Envías un WhatsApp.
- O un email.
- O, simplemente, tienes activados los datos en tu móvil (no digamos ya la ubicación).
Vas dejando un rastro.
Rastro que, agrupado, conforma tu huella digital.
Y si crees que no es relevante porque no tienes nada que ocultar, estás cayendo en la trampa: esos datos sirven, sobre todo, para poder manipularte.
Así, con todas las letras.
Por eso te salen anuncios de carritos de bebés cuando has hablado con tu pareja del tema (y compras más).
O te llegan emails de listas en las que no recuerdas haberte dado de alta (y realizan intentos de phising suplantando a tu banco).
O solo te aparecen noticias / vídeos en función de lo que cree un algoritmo que te interesa, (con lo que tu opinión se polariza todavía más).
Es decir: tu huella digital está siendo utilizada, lo quieras tú o no.
Y esto no va de aceptar o no las cookies de una web, que eso es, en general, lo de menos -seguimiento publicitario y datos de uso anónimos de una web-.
La escala es mucho más elevada y pasa obviamente por las Big Tech (Meta, Google, Apple, Microsoft), pero no se queda ahí, sino que llega incluso a organismos públicos como Hacienda. Y más arriba, según lo que intuyan de ti.
No es magia, es tu huella digital.
Por eso es conveniente combatir este abuso y, como no de la noche a la mañana no te vas a convertir en un ermitaño y ni te vas a ir a vivir al monte, por lo menos te propongo que les dificultes un poco las cosas a estos vampiros de los datos.
Ahora verás que no es tan complicado. Sobre todo porque te voy a explicar la ruta exacta, paso por paso, que deberías seguir.
Un matiz antes de empezar: no estoy en contra del uso de los datos como contraprestación por ofrecerte contenidos gratuito (como la publicidad en los medios de noticias) sino del abuso y la utilización de nuestros datos sin nuestro conocimiento y consentimiento. No es lo mismo.
Ahora sí, vamos con el primer paso.
#1. VPN
Una Virtual Private Network oculta tu IP frente a muchos servicios, cifra los datos y proteger tu tráfico, añadiendo una capa intermedia entre tú e internet.
Esto es útil en redes normales e imprescindible en redes poco confiables como las abiertas en aeropuertos, trenes u hoteles.
Eso sí:
- No te hace anónimo.
- No evita que entregues tus datos a una web si te registras con tu correo real.
- No impide que Google sepa quién eres si inicias sesión en tu cuenta.
- No sustituye otras buenas prácticas, sino que las inicia.
Para utilizarla tendrás que darte de alta en algún servicio gratuito o de pago e instalarla en tu móvil o PC. Es súper sencillo y lo único que tendrás es que preocuparte de tenerla activa.
Un apunte: a veces, habrá ciertos servicios que no funcionarán bien si tienes activada la VPN y tendrás que desconectarla. Porque a Google, por ejemplo, le gustan demasiado tus datos como para permitirte ver vídeos de YouTube si detecta que estás navegando con VPN.
Aquí te dejo los dos servicios que uso yo.
VPN gratis: Proton VPN
Si quieres empezar sin pagar, Proton VPN es una opción razonable.
Su plan gratuito, para un solo dispositivo y con servidores limitados, sigue siendo uno de los pocos servicios gratuitos cuyo objetivo es ser una puerta de entrada a la privacidad, no un negocio basado en anuncios o en vender datos como otros.
VPN de pago: Proton VPN o NordVPN
Si quieres más velocidad, más ubicaciones y un uso más cómodo, lo normal es ir a una versión de pago.
Hay muchos, pero las dos opciones que te sugiero son Proton VPN -que tiene plan de pago aparte del gratuito que te acabo de enlazar- y NordVPN (enlace de afiliado que te da un mes gratis).
¿Por qué NordVPN habiendo otras más baratas o gratis como Protón?
Bueno, pues porque no es especialmente cara -yo pago entre 3 y 4 euros al mes- y me ha funcionado siempre bastante bien en todos los dispositivos en los que la he instalado:
- PC con Windows.
- PC con Linux.
- Chromebook.
- Móvil Android.
- iPad.
- TV stick de Xiaomi.
Además, nunca he leído ningún escándalo sobre ella (filtrado de datos, sobre todo) como sí he leído de otras y el plan que tengo permite conectarla hasta en 10 dispositivos, lo cual es sumamente útil en mi caso.
También cuenta con servidores dedicados para descargas P2P de torrents y magnets que van muy bien.
Desde luego, tengo claro que es una gran inversión para el coste que tiene y el primer paso para aumentar tu privacidad.
De hecho te diré que NordVPN es, junto con ChatGPT, la única suscripción que sigo pagando desde hace varios años.
Te mencionaba arriba que Google y Microsoft son auténticos devoradores de datos.
Y por eso, si quieres navegar de forma privada, hay que evitar usar sus navegadores (Chrome y Edge).
Porque he visto a mucha gente usando una la VPN y luego navegar:
- Con un navegador de estos dos vampiros.
- Cargados de extensiones (una de las mayores lacras de la privacidad).
- Con sesiones abiertas por todas partes (hola Facebook).
- Login con Google o Meta.
- Y sincronización total de datos (contraseñas, direcciones, tarjetas…)
Si navegas así, por mucha VPN que pongas de por medio, estás siendo de todo menos privado.
Brave
Por eso, si quieres una mejora rápida y relativamente simple, Brave es la opción que te propongo como navegador.
Ya incorpora varias protecciones de serie y evita parte del rastreo habitual (ad-trackers, trackers de analítica) sin que tengas que montar un Frankenstein de extensiones.
Y si necesitas una extensión sí o sí, lo bueno de Brave es que, al compartir el motor de renderizado de Chrome (Chromium, open source), vas a poder utilizar la extensión del navegador de Google sin problema.
Y por cierto, otro detalle magnífico que es Brave hasta elimina los anuncios de YouTube.
Sí, como lo lees. YouTube Premium gratis.
Como te decía antes: mejor navegar sin extensiones, salvo necesidad real.
Porque:
- Muchas extensiones añaden riesgo.
- Pueden acceder a lo que haces en páginas web
- Introducen más huella digital.
- Y aunque solucionen un problema, pueden crear otro como la venta de tus datos (aunque sean anónimos).
Cuanto más simple y limpio vaya el navegador, mejor.
Igual te suena esto. Y suena bien, ¿verdad? Pues ya te digo yo que es una milonga.
Sí, evita ciertos datos y que se guarden contraseñas y demás, por lo que para un momento puntual en un PC ajeno puede valer, pero para poco más. Eso de modo incógnito es más marketing que privacidad real.
Asi que, para tu propio equipo, usa otro navegador y no la navegación en incognito de Edge o Chrome.
Login con Google / Meta / Microsoft / Apple y guardar contraseñas
Supongo que ya sabrás lo que te voy a decir sobre estas dos opciones: si buscas privacidad, no los uses jamás.
Sé que es muy cómodo usarlas, pero la cantidad de información personal que les estás proporcionando a estas Big Tech es desmesurada.
Luego nos sorprendemos de que pasen cosas como Cambridge Analytics.
Además, que te voy a explicar un sistema de registro mucho mejor y casi igual de cómodo un par de apartados más abajo.
Para terminar de hablar del navegador, te invito a que uses distintos perfiles para cada uso:
- Ocio (navegar, redes sociales, email).
- Temas bancarios.
- Cuestiones profesionales.
- …
De esta forma, podrás acotar el uso de extensiones necesarias a cada perfil y los riesgos a la hora de login o guardado de contraseña se minimizarán.
Un detalle de uso sencillo, pero que ayuda. Al final te ampliaré este concepto de compartimentar tu navegación.
#3. El correo electrónico
Empezamos ya a ponernos serios con la privacidad. Varios puntos a tratar aquí.
El primero es que sepas que tu email es una de las piezas que más se usan para unificar tu identidad digital.
Si reutilizas siempre la misma dirección para todo, pues triangular tu información y perfilarte es muy sencillo.
Es prácticamente lo mismo que si usas la funcionalidad de login con Google que comentábamos justo arriba.
Hay formas sencillas de evitarlo y, como te decía arriba, en breve te indico cómo hacerlo mejor.
Servicios de email gratuitos con cifrado de datos
Por otro lado y ya en el plano técnico, si quieres cifrado de datos end to end -es decir, que nadie salvo el receptor pueda ver lo que escribes- no te queda otra que usar uno de estos servicios:
- Proton Mail (sí, los de la VPN)
- Tuta Mail
Hay más, pero éstos te permiten crear cuentas de correo gratuitas.
Así que, créate una cuanto antes y comienza a utilizarla para los temas serios.
Eso sí, tienes que tener en cuenta que, un par de detalles:
- Si tu lo usas y la dirección a la que envías es de Gmail, pues se rompe el cifrado. El cifrado funciona solo cuando la dirección de envío y la de entrega del email cifran el contenido.
- Y aún más: aunque ambos uséis Proton Mail, no estás libre de que la persona a la que le envíes el email haga un pantallazo.
Así que ya sabes: cuidadín con lo que envías y, en cualquier caso, evita usar Gmail, Yahoo o Outlook. Por lo menos, para cosas serias.
#4. La identidad de registro
Este es uno de los puntos más útiles y menos aplicados, probablemente por desconocimiento de alternativas cómodas.
Y es que, por esta comodidad, la mayoría de la gente usamos el mismo correo cuando nos damos de alta en cualquier servicio.
Bueno, puede que usemos dos: el personal y el de trabajo, según para qué. Pero ahí nos quedamos.
Y lo que es peor, a esto añadimos:
- El mismo nombre (el real).
- Muchas veces el mismo teléfono.
- E incluso la misma fecha de nacimiento.
Cuando nos registramos en algún servicio.
Resultado: cualquier filtración conecta piezas. Y como habrás comprado últimamente, cada día se producen más de éstas.
Lo triste es que, cuando damos nuestros datos reales, muchas veces no es ni siquiera por comodidad, sino que, simplemente, ni nos planteamos el motivo de darlos (¿es bueno para nosotros o para el servicio?). Los damos y punto.
Error.
Pero claro, si no tienes nada que ocultar, da lo mismo ¿verdad?
Error.
Y que sepas que yo mismo lo hacía. Hasta que descubrí lo siguiente.
AliasVault
Una forma bastante práctica y sencilla de cortar eso es usar herramientas como ésta, que te permiten crear distintas identidades para registro (alias), especialmente a nivel de email.

Así no le damos a cada web nuestros datos reales, sino unos distintos a cada una.
Si una base de datos se filtra, si empiezan a hacer spam o si un servicio comparte datos, el daño queda totalmente acotado.
Además, que crearnos distintos alias es ultracómodo. Y lo que es más importante, permiten clicar en el enlace típico de doble opt-in del registro de la mayoría de los servicios.
Obviamente, no la usaría para darme de alta en la cuenta del banco, pero te diría que, para todo lo demás, probablemente sí.
Es increíble que un servicio como éste sea gratis.
Aprovecha mientras dure.
Fakexy
No tan completo como el anterior, pero igualmente útil para ciertos registros poco importantes, fakexy.com nos ayuda a generar direcciones, datos bancarios o teléfonos alternativos o ficticios.

Bien, pues una vez que conoces estos servicios, conviene usar la cabeza:
- No todos los servicios en los que nos registramos permiten datos no reales.
- En algunos casos puede incumplir sus condiciones.
- O complicarte una recuperación de cuenta.
Porque que esto de la privacidad no va de falsearlo todo sin pensar, sino de evitar regalar datos reales cuando no hacen ninguna falta.
Entonces, antes de usar cualquiera de estos dos servicios, la pregunta que tienes que hacerte es: ¿esta plataforma necesita de verdad mi teléfono real, mi dirección real y mi identidad exacta? ¿Para qué?
En función de la respuesta, ya sabrás qué hacer.
#5. Comunicaciones personales y mensajería
En internet, no todo es navegar o registrarte. Evidentemente, también importa lo que hablas con otros. Y cómo lo hablas.
Y si bien hasta hace poco Telegram parecía un bastión sólido, los distintos conflictos que afronta su creador -Pavel Durov- y lo particular del gobierno de su país -Rusia- hacen que no me parezca tan fiable en este sentido como antes.
¿Y entonces?
Signal
Pues si hablamos de servicios mensajería, Signal es lo más privado, dentro de las aplicaciones generalistas.
Pero claro, para que funcione, tu entorno tiene que adoptarla. Porque puedes instalar la app más privada del mundo, que, si nadie de tus contactos la usan, su impacto práctico será limitado.
Así que, si hay alguien con quien quieras comunicarte de forma especialmente privada, instalaos ambos esta app y listo.
Pero recuerda que esto no está exento de que alguien haga un pantallazo…
#6. Los equipos
Hasta ahora nos hemos centrado en los servicios, pero lo cierto es que la privacidad no empieza en la VPN. Empieza en el dispositivo desde el que te conectas.
Si el equipo está comprometido, todo lo demás no importa.
Y te lo cuento al final porque cambiar de equipo o de sistema operativo es, probablemente, el paso que más fricción tiene de todo esto.
En PC: Linux
Como no uso Apple en ordenador no sé cómo gestiona la privacidad, más allá de que imagino que lo hace bien. Al menos es lo que te vende en su publi.
Lo que sí que sé es que, tras años usando Windows, tengo clarísimo que es lo contrario a la privacidad. Motivos:
- Telemetría a servidores de Microsoft que no puedes desactivar fácilmente.
- Petición de envío de datos constante.
- Imposición de cuenta de Microsoft para altas en Windows 11 (aunque parece que lo mismo hay vuelta atrás).
- Miles de usuarios significa que los hackers y creadores de virus y spyware se centran en estos dispositivos, por lo que es necesario estar siempre alerta, mucho sentido común y un buen antivirus.
Por eso, cuando queremos dar el salto hacia una mayor privacidad, una opción muy interesante es usar Linux.
No porque sea mágico ni porque te convierta automáticamente en invisible, sino porque aporta varias ventajas reales:
- Reduce el malware y te aleja de parte del ecosistema más masificado por virus y software basura.
- Te da más control sobre el sistema y mayor seguridad a nivel de permisos.
- Mucha menos telemetría invasiva.
Además, para quien trabaja sobre todo con navegador, ofimática, correo y herramientas online, el salto a una distribución de Linux como Mint hoy es mucho menos traumático que hace años.
De hecho, cualquiera puede dar el salto, ya que las interfaces y la UX se han homegeneizado mucho.
Está claro que no es para todo el mundo y, si dependes de software muy específico, puede no compensarte. De hecho, a mí me ha pasado durante años debido al uso intensivo de Microsoft Office y la suite de Adobe, pero ya hay alternativas mucho más que decentes. Y ninguno de los PCs que he comprado últimamente usan Windows.
Porque además de la capa de privacidad y seguridad, Linux es más ligero y gestiona mejor los recursos del sistema. Con menos máquina rinde mejor.
Y además, con los PCs actuales, el rendimiento de las máquinas virtuales cubren incluso el caso de uso de un software ultraespecífico de Windows.
En móvil: GrapheneOS
En smartphones la cosa es más compleja.
Porque, si pasas de Apple, sólo tienes una solución para aumentar la privacidad, que es dejar de usar Android. Y eso no es fácil.
Tienes GrapheneOS, un sistema centrado en seguridad y privacidad, pero solo puedes instalarlo, a día de hoy, en dispositivos Google Pixel.
Es decir, que, si buscas ese nivel de privacidad, no te compliques la búsqueda: ya sabes cuál es el hardware compatible.
No lo uso ni lo he usado, así que no sé cómo de complejo será la configuración de privacidad aquí, pero está claro que, el que algo quiere, algo le cuesta.
Si quieres más privacidad a nivel de equipos…
Si todo esto te ha parecido poco y buscas un nivel de paranoia tipo Julian Assange, te dejo un par de sistemas para que investigues:
- Pi Hole, con Raspberry Pi.
- Whonix, para tu PC.
Y bueno, no he entrado en todo el artículo a hablar de seguridad apenas, pero a todo lo comentado, se podrían añadir dos patas más para los casos en que tu equipo se pudiera ver comprometido (Que te lo roben o accedan a él):
- Gestores de contraseñas: yo uso Passbolt, pero hay otros como Bitwarden o Proton Pass. Con ellos evitas guardarlas en el navegador.
- Two Factor Authentification: como Google Authenticator, o llaves físicas en USB.
Ambos sistemas son sencillos y, a costa de perder algo de comodidad, nuestros datos estarán mucho más seguros.
Un enfoque práctico: separar contextos
Por último, si tuviera que resumir una estrategia razonable de privacidad en una sola idea, sería ésta: si puedes permitírtelo, no mezcles contextos.
Retomaría la idea que te he explicado antes de usar distintos perfiles de navegador según el uso que le vayas a dar y la ampliaría:
Si puedes permitírtelo, no uses el mismo:
- Equipo.
- Navegador.
- Perfil de navegador.
- Dirección de correo.
Para uso profesional y particular.
Y mejor aún: dentro del uso particular, no uses el mismo perfil de navegador para navegar por Instagram que para entrar a la cuenta del banco.
Separa tu email privado (el nuevo de Proton), del público (el que has usado toda tu vida).
Si a esta separación de contexto añadimos estas pautas que hemos comentado ya:
- No navegues siempre con sesiones abiertas.
- No guardes contraseñas.
- No entregues datos reales por inercia, ni centralices toda tu vida digital en una sola identidad.
La privacidad mejora mucho.
Para lograr esto, te diría que pensaras en todos estos ámbitos:
- Trabajo.
- Ocio:
- Compras.
- Registros principales (bancos, servicios como luz, internet, agua).
- Registros secundarios (Netflix).
- Comunicaciones personales (redes sociales, WhatsApp).
- Pruebas o servicios de baja confianza.
Donde tienes dos equipos (trabajo y personal) y para cada ámbito personal tienes un perfil de navegador diferente.
Sólo con esto, sin instalar VPN o Brave, el perfilado de tu huella digital se reduce sobremanera, igual que se reduce el impacto de filtraciones.
Pero claro, siempre es mejor añadir esas capas. Así que, si quieres una mayor privacidad, mejor cumple con el protocolo completo. No tienes más que seguir el paso a paso que te he contado:
- Date de alta en una VPN.
- Comienza a usar Brave y separa usos en distintos perfiles.
- Créate un correo privado de Proton que no darás a (casi) nadie.
- Usa diferentes identidades para cada registro con AliasVault.
Hasta aquí lo básico. Lo avanzado sería:
- Comienza a usar Signal con quien debas.
- Cambia Windows por Linux.
Todo esto es más que asumible para cualquiera que use un ordenador y un móvil a diario.
No es difícil ni lento, y, salvo el salto a Linux que puede ser un pelín más complejo, en un par de horas tendrás todo lo demás montado, así que vence a la pereza y déjate de quejarte de que la privacidad en internet no existe.
Conclusión
Aplicar una capa de privacidad en internet no va de irte a vivir al campo y no usar internet nunca más. Va de recuperar algo de control.
De tus datos, de tu privacidad y de tu identidad. Digital, por lo menos.
Dejar de regalar datos por defecto, poner fricción al rastreo, reducir correlaciones fáciles y asumir que, aunque la privacidad total no existe, la exposición total tampoco es obligatoria.
Con una base decente en dispositivos, una VPN, un navegador limpio, un correo más privado y distintas identidades para registros, ya puedes mejorar mucho tu privacidad sin volverte loco.
Y eso, en los tiempos que estamos en los que los datos son el nuevo petróleo, no es poca cosa.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre privacidad, seguridad y anonimato?
La privacidad limita qué datos compartes, la seguridad evita hackeos y el anonimato oculta tu identidad real. Lo más práctico en el día a día es centrarse en proteger tu privacidad.
¿Qué es exactamente la huella digital?
Es el rastro de datos que dejas cada vez que navegas, usas redes sociales o envías un email. Las grandes tecnológicas la usan para perfilarte y manipular lo que ves online.
¿Por qué debería usar una VPN y cuál recomiendas?
Una VPN oculta tu IP y cifra tus datos, siendo vital en redes Wi-Fi públicas. Opciones muy recomendables son Proton VPN (con plan gratuito) o NordVPN (de pago y para múltiples dispositivos).
Brave es una excelente opción porque bloquea rastreadores y anuncios por defecto sin necesidad de añadir extensiones. Además, al basarse en Chromium, es compatible con las extensiones que ya usas.
¿Sirve de algo el modo incógnito para proteger mi privacidad?
No, es solo una ilusión que evita guardar el historial en tu propio ordenador. Tu proveedor de internet y las webs que visitas siguen rastreando todo lo que haces.
¿Por qué no debo usar el botón de "Iniciar sesión con Google o Facebook"?
Porque al hacerlo les regalas tus datos de navegación y les facilitas la creación de tu huella digital. Es mucho más seguro registrarse usando un correo electrónico independiente.
¿Tengo que dar mis datos reales cada vez que me registro en una web?
Solo si es estrictamente necesario, como en un banco o un servicio oficial. Para todo lo demás, puedes usar herramientas como AliasVault o Fakexy para generar identidades y correos alternativos.
¿Qué correos y aplicaciones de mensajería son los más privados?
Para correo electrónico, las opciones con cifrado real como Proton Mail o Tuta Mail son ideales. Para mensajería instantánea, Signal es actualmente la alternativa más segura y privada.
¿Es seguro usar Windows en mi ordenador personal?
Windows recopila mucha telemetría y datos de usuario que son difíciles de desactivar por completo. Si buscas máxima privacidad en tu PC, dar el salto a una distribución de Linux como Mint es la mejor alternativa.
¿Existe alguna alternativa privada a Android y iOS para mi móvil?
Sí, puedes instalar GrapheneOS, un sistema operativo centrado en la seguridad y privacidad. Ten en cuenta que actualmente solo es compatible con dispositivos de la gama Google Pixel.
Consiste en no mezclar tu vida profesional, personal y financiera en el mismo navegador o equipo. Usar distintos perfiles para cada área reduce drásticamente el rastreo de tu huella digital.

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