La mayoría de las obras audiovisuales -del tipo que sean, películas, cómics o videojuegos- se pueden reseñar analizando y desglosando cada parte (visual, sonora, estructura, ritmo, guion, dibujo…) como piezas separadas.
Y hay otras -no tantas- que te obligan a cambiar la metodología.
Porque, están tan imbricadas y bien conectadas las unas con las otras, que las sensaciones que genera su disfrute no serían las mismas si alguna pieza cambiara.
Lo que más me gusta son los monstruos pertenece claramente al segundo grupo.
No es solo un cómic: es un producto cultural, una anomalía creativa y, sobre todo, una obra de arte en el sentido más literal del término.
Empecemos por el contexto, porque aquí el contexto importa.
Emil Ferris empezó este libro con 40 años y tras sufrir una parálisis en su mano “buena” por la picadura del mosquito del Nilo. No venía del circuito habitual del cómic comercial ni del indie más ortodoxo. Venía del mundo de la ilustración, del diseño, del arte.
Y eso se nota desde la primera página.
Para más inri, el libro tardó, por distintos vericuetos y problemas editoriales 15 años en publicarse.
Quince.
Esta obra es un acto de obsesión y resistencia.
Índice de Contenidos del Artículo
- Aspectos formales de la obra
- De qué trata Lo que más me gusta son los monstruos
- Qué hace tan especial a este cómic
- Conclusiones
- Preguntas frecuentes
- ¿Es Lo que más me gusta son los monstruos un cómic convencional?
- ¿Hace falta ser lector habitual de cómics para disfrutarlo?
- ¿De qué trata la historia?
- ¿La historia es lo más importante del libro?
- ¿Qué tiene de especial el estilo visual?
- ¿Por qué se dice que es una obra obsesiva?
- ¿Cuánto tardó en publicarse el libro?
- ¿Quién es Emil Ferris y por qué su historia personal es relevante?
- ¿Por qué los monstruos son tan importantes en el relato?
- ¿Es un libro largo o exigente?
- ¿Qué tipo de lector lo disfrutará más?
- ¿Qué mensaje deja más allá de la obra en sí?
Aspectos formales de la obra
Lo notas nada más abrirlo: la densidad visual de los dibujos hechos con bolígrafos simulando la libreta de una niña, la réplica de las obras de arte con esta técnica, los textos…
Todo desprende un aroma de estar ante algo trabajado hasta el límite, sin concesiones.
Curiosamente, un cómic que parece de nicho, acaba siendo universal y es raro que no guste a cualquier persona que disfrute con el arte. O con una buena historia.
De qué trata Lo que más me gusta son los monstruos
Y eso que la historia, en términos estrictos, es sencilla: una niña, Karen Reyes, vive en el peligroso Chicago de finales de los años 60 y se ve envuelta en una investigación alrededor de una muerte en su edificio.
A partir de ahí se despliegan recuerdos, traumas, miedos, sexualidad, identidad, racismo, violencia, soledad.
Todo filtrado por la mirada de una niña que se percibe a sí misma como un monstruo y que encuentra en esos monstruos nada lovecraftianos, sino más bien clásicos (del cine, los de las revistas pulp, del imaginario popular) una forma de analizar el mundo.
Eso sí, la historia importa, pero no es lo principal.
O por lo menos a mí no me lo parece.
Qué hace tan especial a este cómic
Porque el peso de la obra y su grandiosidad recae en el dibujo. Y cuando digo dibujo, me refiero a todo: composición, textura, repetición, obsesión, feísmo, belleza y horror conviviendo en la misma página.
Ferris dibuja como si cada página fuera la última.

El estilo de cuaderno escolar, las hojas rayadas, los márgenes, las manchas, los tachones… no son un truco estético: son parte del relato.
Este cómic no se “lee” únicamente; se explora.
Te detienes, vuelves atrás, te pierdes en una esquina, en un rostro, en un fondo que cuenta otra historia distinta a la del primer plano.
Hay páginas que funcionan casi como cuadros. Otras como collages emocionales. Otras como diarios íntimos imposibles de falsificar.
El resultado es profundamente honesto.
Y por ello y pese a sus 400 páginas (es un buen tochal) es un libro para gente que aprecia el arte, venga de donde venga.
Puedes no haber leído una novela gráfica en tu vida y quedar atrapado aquí hasta terminarla.
Ferris habla de monstruos, sí. Pero los monstruos reales no son los de colmillos y garras. Son los adultos rotos, los silencios -y los diálogos- incómodos, la violencia normalizada, la hipocresía social, el miedo a ser diferente.
El monstruo como metáfora está trabajado con una enorme inteligencia visual y simbólica. Igual que lo que cuenta y lo que deja que la imaginación de cada uno rellene por su cuenta.
Conclusiones
Por todo lo comentado, no creo que te sorprenda que recomiende la obra a cualquiera que disfrute del arte, sin etiquetas.
Desde luego, a cualquiera que piense que el cómic es “solo” un medio menor. Para que pueda entender las alturas que puede alcanzar la conjunción de imagen y texto propia de este medio.
Y también a quien piense que a los 40 ya está todo echado en nuestra vida.
Porque después de leer este libro y lo que ha conseguido, estas ideas demuestran su irrelevancia.
| Campo | Dato |
|---|---|
| Título | Lo que más me gusta son los monstruos |
| Título original | My Favorite Thing Is Monsters |
| Autora | Emil Ferris |
| Guion | Emil Ferris |
| Dibujo | Emil Ferris |
| Traducción | Montserrat Meneses Vilar |
| Editorial española | Reservoir Books |
| Editorial original | Fantagraphics |
| Año de publicación original | 2017 |
| Año de publicación en España | 2018 |
| Fecha de lanzamiento en España | 5 de abril de 2018 |
| Páginas | 432 páginas en la edición española / 416 páginas en la edición original |
| Formato | Rústica en la edición española / paperback en la edición original |
| Género | Novela gráfica, cómic de autor, misterio, thriller, terror, drama histórico |
| País | Estados Unidos |
| Personajes principales | Karen Reyes, Anka Silverberg, Deeze, Marvela, Sam Silverberg |
| Ambientación | Chicago, finales de los años sesenta |
| ISBN / EAN edición española | 9788417125639 |
| ISBN edición original | 9781606999592 |
Nota
Para quien es
✔️ Para quien disfrute del arte sin importar el formato.✔️ Para lectores que valoran la narrativa visual tanto (o más) que la historia
✔️ Para quien busque una obra singular y diferente.
✔️ Para quien quiera disfrute explorando más que leyendo.
✔️ Para quien siga pensando que el cómic es un arte menor.
Para quien NO es
❌ Para quien quiera una lectura ligera y rápida.❌ Para quien necesite una trama por encima de todo lo demás.
❌ Para quien busque una obra clásica.
❌ Para quien siga pensando que el cómic es un arte menor.
Preguntas frecuentes
¿Es Lo que más me gusta son los monstruos un cómic convencional?
No. Aunque formalmente es un cómic, funciona más como una obra de arte total. Texto, dibujo y estructura están tan integrados que analizarlos por separado empobrece la experiencia.
¿Hace falta ser lector habitual de cómics para disfrutarlo?
No. Es una obra especialmente recomendable para personas que aprecian el arte en general, aunque no lean cómics. De hecho, suele sorprender más a quienes llegan sin prejuicios hacia el medio.
¿De qué trata la historia?
La protagonista es Karen Reyes, una niña que vive en el Chicago de finales de los años 60 y se ve envuelta en la investigación de una muerte en su edificio. A partir de ahí, el relato aborda temas como identidad, trauma, racismo, sexualidad, violencia y soledad.
¿La historia es lo más importante del libro?
La historia es relevante, pero no es el eje principal. El verdadero peso de la obra recae en el dibujo y en cómo la forma visual construye el significado del relato.
¿Qué tiene de especial el estilo visual?
Todo el libro está dibujado con bolígrafo, simulando el cuaderno escolar de una niña. Márgenes, tachones, repeticiones y manchas no son un recurso estético gratuito, sino parte activa de la narración.
¿Por qué se dice que es una obra obsesiva?
Porque cada página está trabajada al límite del detalle. La densidad visual, la repetición de motivos y la recreación de obras de arte clásicas con la misma técnica transmiten una sensación clara de obsesión creativa y resistencia.
¿Cuánto tardó en publicarse el libro?
El proceso completo duró unos 15 años, debido a problemas editoriales y a la propia naturaleza del proyecto. Ese tiempo es clave para entender la profundidad y singularidad de la obra.
¿Quién es Emil Ferris y por qué su historia personal es relevante?
Emil Ferris empezó este libro alrededor de los 40 años, tras sufrir una parálisis en su mano dominante. No venía del circuito habitual del cómic, sino del mundo del arte y la ilustración, algo que marca profundamente el resultado final.
¿Por qué los monstruos son tan importantes en el relato?
Los monstruos funcionan como metáfora. No representan criaturas fantásticas, sino realidades humanas: adultos rotos, violencia cotidiana, hipocresía social y el miedo a ser diferente.
¿Es un libro largo o exigente?
Sí. Tiene alrededor de 400 páginas y requiere una lectura pausada. No es un cómic para leer deprisa, sino para explorar, detenerse y volver atrás.
¿Qué tipo de lector lo disfrutará más?
Cualquier persona interesada en el arte, la narrativa visual y las obras que no encajan en categorías simples. Especialmente recomendable para quienes creen que el cómic es un medio menor… y quieren cambiar de idea.
¿Qué mensaje deja más allá de la obra en sí?
Que el cómic puede alcanzar cotas artísticas altísimas y que empezar proyectos ambiciosos a los 40 (o más) no solo es posible, sino que puede dar lugar a obras extraordinarias.

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