El otro día me saltó en Amazon Prime que estaba disponible una (gran) película que había visto sólo una vez hace más de veinte años, así que, este fin de semana tocó revisitarla con mi pareja, que no la conocía.
Spoiler: le encantó.
Y es que, es una obra poco conocida que es difícil que no te guste.
Opinión rápida sobre Kolya
Kolya me parece una gran película para toda la familia. Y “para toda la familia” no es sinónimo de cine blando, plano o diseñado para que nadie piense demasiado. No va por ahí.
Es una película pequeña, cálida y amable y además, una historia con trasfondo.
Aquí los protagonistas no son héroes, ni figuras ejemplares, más bien al contrario. Son dos personas atrapadas por las circunstancias, por el momento histórico y por la decisión de uno de ellos que les cambia la vida sin que puedan hacer mucho al respecto.
Lo mejor de Kolya está eso: en cómo construye una relación humana poco a poco, sin grandes discursos, sin golpes de efecto y sin necesidad de subrayar cada emoción.
Es una película entrañable y emotiva -un poco al estilo de La vida es bella– y sostenida por dos protagonistas que actúan fantásticamente. De esas que parecen sencillas hasta que te das cuenta de lo difícil que es hacer algo así sin caer en lo comercial.
Y me alegra mucho que una película así ganase un Oscar, para dotarla de un foco mediático que se perdería -muy injustamente- de otra forma. En definitiva, un must-see.
De qué va Kolya
La trama empieza con Louka, un músico checo que vive entre cierta precariedad, con una vida personal algo desordenada y un matrimonio de conveniencia que acepta más por necesidad que por convicción.
A partir de ahí aparece Kolya, un niño ruso que termina entrando en su vida de una forma que ninguno de los dos ha elegido.
Ese punto de partida podría haber dado lugar a una película mucho más típica, con la trillada historia de adulto egoísta que aprende a querer gracias a un niño adorable. Pero Kolya tiene la virtud de no reducirse solo a eso.
Louka cambia, claro, pero no lo hace de golpe. No se convierte de repente en una persona luminosa, perfecta y sacrificada sino que, incluso al final, sigue siendo alguien con contradicciones, con fortalezas y debilidades.
Su transformación es progresiva y creíble, nacida de la necesidad de convivir, cuidar y afrontar una responsabilidad que al principio le viene grande.

Lo que hace que Kolya funcione
Esta opinión favorable que tengo se sostiene por varios elementos, en los que entro a continuación.
Louka y Kolya sostienen la película
La relación entre Louka y Kolya es el corazón de la película. No hay mucho que explicar aquí: si esa relación no funcionase, Kolya (la peli) no lo haría. Pero funciona. Y la mar de bien
Zdeněk Svěrák, el actor de nombre impronunciable que encarna al músico, transmite muy bien esa mezcla de cansancio, ironía, torpeza y humanidad del protagonista adulto.
Louka no es un héroe, pero sí es valiente. Y esa valentía queda patente, no en acometer grandes hazañas, sino en hacer frente a lo que tiene delante cuando lo fácil hubiera sido mirar hacia otro lado.
Andrej Chalimon, como Kolya, aporta naturalidad y ternura sin parecer un niño diseñado en laboratorio para enternecer al espectador. No tiene el físico que uno esperaría para ello, pero también funciona estupendamente.
Porque lo que transmite con sus gestos es una evolución que también parece real, como resultado de una relación que se va construyendo poco a poco.
La película nos muestra algo muy simple: los vínculos importantes muchas veces empiezan por obligación, por accidente o por pura supervivencia. Y luego, cuando te quieres dar cuenta, la relación ya se ha forjado.
Una película entrañable, pero no ñoña
Kolya es muy emotiva, pero no sensiblera. Tiene humor suave, una fotografía cálida y un tono humanista que la hacen muy accesible para cualquiera, pero no parece desesperada por sacarte la lágrima fácil. Es uno de sus grandes méritos.
Podría haber sido una película manipuladora, porque tenía todos los ingredientes para serlo: niño adorable, adulto egoísta que cambia, contexto histórico delicado, familia improvisada, música, pérdida, afecto… Pero no va a lo fácil.
Es amable, sí. Mucho. Y esa amabilidad forma parte de su identidad, ya que no busca incomodar, ni aplastar, ni dejarte hecho polvo, sino acompañarte durante un rato.
Entre tanto drama trascendental y pomposo con los que nos encontramos últimamente -parece que no se pueden hacer grandes películas de menos de tres horas de duración- una mirada humanista como ésta se agradece.
El contexto político está de fondo
El contexto político de Kolya es relevante, pero no es un personaje más.
La historia se sitúa en Checoslovaquia (antes de su separación) en un momento concreto, con la presencia soviética y los cambios políticos de fondo.
Ese contexto aparece cuando debe aparecer: para condicionar a los personajes, empujar la trama y recordar que nuestras vidas privadas nunca están separadas del mundo y del entorno en el que ocurren.
Me ha parecido un acierto tratar el contexto histórico así.

Lo peor de Kolya
El principal matiz que le pondría a Kolya es que sus personajes secundarios no están tan desarrollados como sus protagonistas. La película está tan centrada en Louka y Kolya que todo lo demás queda en un segundo plano bastante claro.
No me parece un problema grave, porque la historia que quiere contar es ésa, pero sí hace que algunos personajes funcionen más -o solo- como apoyo narrativo que como figuras con vida propia.
También entiendo que su final no genere consenso. A mí me gustó, pero entiendo perfectamente que haya quien hubiera preferido otro cierre más comercial, más redondo o más buenrollista. La película elige otro camino, y esa decisión puede dejar a parte del público con una sensación menos cómoda de lo esperado.
Para mí, precisamente por eso, el final encaja. No rompe el tono de la película para nada, pero tampoco se limita a entregar la recompensa emocional más fácil. Por eso tiene mérito.
Veredicto: ¿merece la pena ver Kolya hoy?
Sí. Kolya merece mucho la pena hoy.
Es una película íntima, cálida y profundamente humana. Una de esas historias que no necesitan parecer enormes para quedarse contigo. Su fuerza está en la relación entre sus dos protagonistas, en la evolución realista de ambos y en esa forma de mirar a personas normales enfrentadas a circunstancias que les superan.
No es una película para quien busque acción, cinismo o una historia especialmente rompedora. Tampoco para quien necesite que todo sea rápido, directo y comercial. Pero si te gustan las películas de relaciones humanas, las historias pequeñas bien contadas y el cine capaz de emocionar sin ponerse pesado, Kolya es una apuesta segura.
Una película entrañable, honesta y muy bien interpretada. Por algo se llevó un más que merecido Oscar a mejor película extranjera.
Nota
Para quien es
✔️ Para padres recientes, porque conecta muy bien con la idea de cuidar, proteger y cambiar sin darte cuenta.✔️ Para adolescentes, porque es una buena puerta de entrada a un cine más íntimo, humano y menos obvio.
✔️ Para quien disfrute las películas pequeñas centradas en relaciones humanas.
✔️ Para quien quiera una historia emotiva sin caer en el melodrama más evidente.
Para quien NO es
❌ Para quien busque acción o mucho ritmo.❌ Para quien quiera una película muy comercial, redonda y complaciente en todos sus giros.
❌ Para quien no conecte con historias íntimas donde lo importante está en los cambios pequeños.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena ver Kolya hoy?
Sí. Kolya sigue funcionando muy bien como película íntima, cálida y profundamente humana.
¿Kolya es una película para toda la familia?
Sí. Es recomendable para toda la familia, pero no porque sea simple, sino porque habla de afecto, cuidado y responsabilidad.
¿Kolya tiene spoilers?
No hace falta saber mucho más que su premisa. Lo mejor es dejar que la relación entre Louka y Kolya avance sin destriparla.
¿Dónde ver Kolya en España?
Ahora mismo aparece en Prime Video, Filmin, Acontra Plus, Prime Video with Ads y Tivify, aunque conviene comprobarlo antes porque cambia.
¿Kolya ganó el Oscar?
Sí. Ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa.
¿Quién dirige Kolya?
Kolya está dirigida por Jan Svěrák. Zdeněk Svěrák, su padre, interpreta a Louka.
¿Kolya es una comedia o un drama?
Es una comedia dramática: emotiva, amable y con humor suave.
¿Cuál es el título original de Kolya?
El título original es Kolja, aunque en España suele buscarse como Kolya.

Deja una respuesta