Hay quien gusta de leer reseñas de películas antes de verlas. Yo sólo lo hago cuando tengo dudas de si la película merece la pena. Si tengo ganas de ver una peli, procuro no leer nada antes de forma que la sorpresa sea máxima.
Y eso hace que mi criterio no se vea afectado por opiniones anteriores que funcionen como anclaje. Pero claro, lo que también ocurre es que a veces te encuentras con cosas que no esperabas.
Y sí, cuando vi la reacción de la gente de Cannes con El agente secreto me entraron muchas ganas de verla, esperando una trama de espías y política a lo brasileño. Pero no es lo que me he encontrado aquí. Baste decir que el título es una ironía.
Aún así, el visionado me ha resultado estimulante, pero también me ha decepcionado un poco, dadas las altas expectativas.
No porque sea mala, que no lo es, pero, quizá por esa mencionada recepción en Cannes, quizá porque sus ingredientes me invitaban a pensar en algo más redondo, más cercano en tensión a El topo o No es país para viejos y no es lo que me he encontrado aquí.
Te cuento por qué.
Una película política, no de espías
Conviene dejar una cosa clara desde el principio: El agente secreto no es una película de espías al uso.
Sí, hay persecución, hay secretos, hay sicarios, políticos y policías corruptos, vigilancia, miedo y amenaza. Pero no hay espías. Eso deja claro que no estamos ante un thriller clásico de género, ni ante un thriller de acción.
Es más bien un thriller político, pausado, autoral y con toques “diferentes”. Una película con muchas notas propias,que te pueden resultar fascinantes, o como en mi caso, algo dispersas.
Ése es, quizá, el punto más importante para saber si te va a gustar o no: si buscas una historia directa, con ritmo constante y la estructura probada y cerrada de las grandes obras del género, probablemente no lo encuentres aquí.
En cambio, si aceptas una película que va colocando piezas poco a poco, que cambia entre líneas temporales y que prefiere sugerir (mucho) antes que explicarlo todo, te encajará bastante mejor.

Lo mejor: Wagner Moura, la tensión y la dictadura como amenaza cotidiana
Wagner Moura es uno de los grandes motivos para ver la película.
Su personaje, Marcelo, es interesante y ambiguo. No sabes del todo quién es, qué ha hecho, qué arrastra ni hasta dónde llega su responsabilidad en lo que ocurrió antes de que empiece la historia. Y eso funciona bastante bien, porque la película juega precisamente a darte información de forma fragmentada.
Además de Wagner, todo el casting está muy bien. Partiendo de su elección. Además, no hay esa sensación de película sostenida solo por su protagonista, aunque Moura sea claramente el centro. La trama funciona porque alrededor hay personajes -algunos realmente atractivos y/o curiosos- que parecen formar parte de un mundo creíble, sucio y peligroso.
También me gustó mucho cómo la película retrata la dictadura. No tanto desde el gran discurso político, sino desde detalles muy concretos: gente vinculada al régimen capaz de hacer cosas terribles, muertes que pasan casi desapercibidas y una violencia que no siempre necesita subrayarse para resultar inquietante. Hay una atmósfera de tensión a lo largo de toda la obra muy bien conseguida.
De hecho, la escena inicial de los policías y los cigarrillos explica muy bien lo que nos espera. Hay abuso de poder, arbitrariedad y una cierta incomodidad.
Otra escena que retrata muy bien lo que es la peli es la charla entre los dos sicarios contratados y el sicario local. Mucha verdad ahí dentro sin discursos grandilocuentes.
En ese terreno, El agente secreto sí me parece muy potente. Cuando se centra en la tensión política, en la paranoia y en cómo la violencia institucional contamina la vida cotidiana, la película tiene fuerza.
Lo peor: demasiada duración y demasiada dispersión
El problema es que no siempre se mantiene ahí.
La película dura demasiado. Y no lo digo solo porque pase de las dos horas y media, sino porque creo que le sobra metraje y se nota.
Yo la vi en dos tirones, cosa que ayudó. En una sola sesión es bastante probable que llegue a saturar.
Porque hay tramos en los que baja el ritmo y pierde interés. No sabes a qué vienen ciertas escenas. Los personajes ayudan a que no caiga del todo, pero sí se dispersa. Y ahí es donde las notas autorales del director, Kleber Mendonça Filho, pesan más de la cuenta.
El humor negro de la pierna, por ejemplo, funciona. Tiene su punto. Entiendo lo que busca y no diría que esté mal planteado, pero en una película tan larga, con tantas capas y tantas líneas abiertas, también parece algo que sobra. O, como mínimo, algo que habría funcionado mejor más recortado.
Lo mismo me ocurre con algunos elementos abiertamente autorales: le dan personalidad, sí, pero también diluyen el thriller político que, para mí, era la parte más estimulante.
Además, Marcelo funciona bien como personaje, pero me habría gustado que la película profundizara más en algunas líneas para entender todo mejor: la subtrama de la madre, la de su mujer, el gasto de dinero público de la universidad… Hay pinceladas interesantes, que hacen que no quede claro si el personaje es tan blanco como parece, pero se echan en falta algunas trazas más en las subtramas.
Esa falta de piezas encaja con el tono ambiguo de la película, así que no lo veo como un error grave, pero sí lo eché en falta en algunos momentos. La película sugiere mucho, y eso está bien, pero algunas de esas sugerencias pedían algo más de desarrollo.

Veredicto: estimulante, pero menos redonda de lo esperado
El agente secreto merece la pena, pero no me parece la obra redonda que esperaba.
Tiene personalidad, tensión, una lectura política muy potente y un Wagner Moura magnífico. También tiene una forma interesante de construir la trama con saltos entre presente y pasado, dejando que el espectador vaya encajando piezas poco a poco.
Pero también es demasiado larga, demasiado dispersa y menos precisa de lo que podría haber sido. Creo que habría sido mejor film si hubiera confiado menos en sus digresiones y más en su núcleo: el thriller político, la persecución, la dictadura y esa amenaza constante.
Como te digo, no salí pensando que fuera una mala película. Al contrario: salí pensando que había visto una propuesta interesante y estimulante, pero muy distinta a lo que esperaba y que, con menos metraje, habría sido algo bastante mejor.
Ficha técnica de El agente secreto
| Campo | Dato |
| Título | El agente secreto / O Agente Secreto |
| Año | 2025 |
| Duración | 161 minutos |
| Director | Kleber Mendonça Filho |
| Reparto principal | Wagner Moura, Tânia Maria, Maria Fernanda Cândido, Gabriel Leone, Alice Carvalho, Udo Kier |
| Género | Thriller político, drama |
| País | Brasil / Francia / Alemania / Países Bajos |
Nota
Para quien es
✔️ Para quien valore la tensión por encima de la acción.✔️ Para quien busque cine político.
✔️ Para quien busque una película más de autor que de género.
Para quien NO es
❌ Para quien espere una película de espías clásica y de género.❌ Para quien busque acción.
❌ Para quien quiera un thriller directo y con ritmo.
❌ Para quien no tolere películas largas.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena ver El agente secreto?
Sí, pero con matices. Es una película interesante, con una parte política muy estimulante y un gran Wagner Moura, pero también es larga y algo dispersa.
¿Es El agente secreto una película de espías?
No exactamente. Tiene elementos de espionaje, persecución y thriller, pero funciona más como una película política, autoral y pausada que como una obra de género clásica.
¿El agente secreto tiene spoilers?
Esta reseña no contiene spoilers importantes. Solo menciona algún detalle ligero de tono o ambientación que no destripa la trama principal.
¿Cuánto dura El agente secreto?
Dura alrededor de 161 minutos. Y se nota. No es una película difícil de seguir, pero sí puede saturar si la ves de una sola vez.
¿Dónde ver El agente secreto?
Su disponibilidad puede cambiar según el momento y la plataforma. Conviene comprobar Prime Video, Filmin o los buscadores habituales de streaming antes de verla.

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