Antes de empezar creo que es necesario comentar que el terror no es uno de mis géneros cinematográficos preferidos. Pese a que haya disfrutado enormemente de obras como Hereditary u Horizonte Final, prefiero otras cosas y por eso, cuando veo una película de este tipo necesito que tenga algún elemento diferente e interesante para disfrutarla.
Backrooms, de Kane Parsons, lo tiene. Es una película extrañamente entretenida, diferente y bastante inquietante, con una colección de imágenes y situaciones de esas que se te quedan grabadas en la cabeza.
Sus interminables pasillos y habitaciones, sus objetos apilados de aquella manera, sus sombras y sonidos… La película consigue que espacios absolutamente cotidianos, que no deberían provocar ninguna reacción, resulten extraños e incluso amenazantes.
¿Es una gran película? Para mí, no tanto. Pero sí una curiosidad cinematográfica bastante recomendable, siempre que estés dispuesto a entrar en su juego.
¿De qué trata Backrooms?
Clark (Chiwetel Ejiofor) es un arquitecto que ha acabado trabajando en una tienda de muebles y que atraviesa un momento personal complicado. Durante su trabajo descubre una misteriosa entrada a un lugar que no debería existir.
Detrás de esa puerta encuentra una sucesión de habitaciones, pasillos y espacios que parecen extenderse hasta el infinito. Lugares reconocibles, similares a oficinas o edificios comerciales, pero cuya distribución y características no soportan ninguna explicación racional.
En paralelo conocemos a Mary (Renate Reinsve), la psicóloga de Clark, que terminará involucrándose en este extraño universo.
No voy a contarte mucho más porque mucho del interés de Backrooms consiste precisamente en descubrir qué hay detrás de esos espacios y cómo se relacionan con los personajes.
Como curiosidad, la película tiene su origen en el fenómeno de los Backrooms, nacido en Internet y popularizado especialmente por los cortometrajes que el director Kane Parsons comenzó a publicar en YouTube en 2022.
No he visto esos vídeos originales, así que no voy a entrar en comparaciones Mi análisis se limita a la película, que es lo que he visto.
Una atmósfera inquietante
Para mí, lo más interesante de Backrooms está en su concepto visual.
Esos pasillos interminables, las habitaciones vacías, los espacios repetitivos y las distribuciones imposibles consiguen crear una sensación bastante particular. Todo parece familiar, pero hay algo que no termina de encajar.
Son los llamados espacios liminales, lugares de transición que normalmente atravesamos para llegar a otro sitio: corredores, salas de espera, vestíbulos o habitaciones de edificios impersonales.
Pero aquí esos espacios parecen existir por sí mismos, sin una función demasiado clara y sin respetar las reglas arquitectónicas que conocemos.
Y es precisamente esa familiaridad lo que hace que resulten tan inquietantes. No estás contemplando un universo fantástico lleno de elementos extraños, sino habitaciones que podrías encontrar en cualquier edificio.
Solo que algo falla.
La película aprovecha muy bien esa idea y consigue crear imágenes que permanecen en la memoria después de terminar el visionado.
En mi caso, es probablemente lo que más recordaré de Backrooms. Más que una escena concreta o una situación especialmente terrorífica, me quedo con la sensación de estar recorriendo unos lugares extraños y a la vez totalmente familiares.
En este sentido, esta ambientación me recordó a un juego indie que recomiendo jugar a cualquier persona, The Stanley Parable. Las sensaciones que transmiten en ciertos momentos son similares, gracias a los escenarios y al desconcierto del protagonista.

Una película con su lógica propia
Hay una condición importante para disfrutar de Backrooms: tienes que aceptar su lógica interna.
Lo que ocurre en la película no responde a las reglas de nuestro mundo. Y por eso es necesario que no trates de interpretar cada situación desde una perspectiva racional.
Porque las cosas no funcionan como deberían. Los espacios, los acontecimientos y las relaciones entre determinados elementos obedecen a una lógica que pertenece exclusivamente a ese universo.
Así que toca hacer un pequeño esfuerzo como espectador.
Tienes que creerte lo que estás viendo y aceptar que hay reglas que quizá no llegues a comprender del todo.
Si consigues entrar en ese juego, estupendo. La película te ofrece una buena dosis de ideas curiosas e imágenes y situaciones inquietantes.
Si no, igual ni la terminas.
Éste es uno de los principales factores que explican por qué Backrooms puede funcionar muy bien para determinados espectadores y dejar bastante indiferentes a otros.
La historia y sus protagonistas
Otro aspecto que me ha llamado la atención es cómo la película utiliza a sus dos personajes principales.
En un primer momento, todo parece girar alrededor de Clark, el arquitecto interpretado por Chiwetel Ejiofor. Es quien descubre ese extraño universo y quien nos permite entrar en contacto con sus particularidades.
Sin embargo, conforme avanza la historia, Mary, su psicóloga, va adquiriendo una importancia cada vez mayor.
De hecho, me ha resultado curioso comprobar cómo la película termina dando el verdadero protagonismo a Mary, cuando inicialmente parecía que el personaje central iba a ser Clark.
Es un cambio de perspectiva interesante que no explico más porque prefiero que experimentes tú mismo.
Un apartado visual que sostiene la propuesta
En una película como esta, el diseño de los espacios lo es todo.
Los escenarios son mucho más que el lugar donde transcurre la acción. Constituyen buena parte del atractivo de Backrooms y son fundamentales para transmitir esa sensación de extrañeza que recorre toda la historia. Es algo similar a lo que ocurría en el hotel de El resplandor.
Aquí se demuestra que, para crear un universo visual memorable, no siempre necesitas escenarios espectaculares o CGI. A veces basta con modificar lo que esperamos encontrar en un lugar aparentemente normal. Por ejemplo, utilizar una estética bastante impersonal, con habitaciones y corredores de un almacén que se repiten con cambios más o menos sutiles, es suficiente para construir un mundo cinematográfico totalmente identificable.

Un final abierto
Sin entrar en spoilers, el desenlace de Backrooms deja bastantes preguntas en el aire, algo que a mí me parece coherente.
Después de pasar toda la película aceptando una realidad que escapa a nuestra comprensión, habría resultado extraño que de repente todo se resolviera mediante una explicación perfectamente ordenada.
No la hay.
El final mantiene esa ambigüedad y te deja pensando en lo que realmente ha ocurrido.
En este sentido, a mi me gustaría saber cuál es la explicación que tienen en la cabeza el guionista y el director sobre el final.
Porque una cosa son las interpretaciones que podamos construir los espectadores y otra la lógica de sus creadores.
En cualquier caso, no es necesario tener todas las respuestas para aceptar el desenlace.
Lo mejor y lo peor de Backrooms
En lo positivo tenemos la ambientación: los pasillos y espacios liminales generan una inquietud muy particular, que va de la mano con su originalidad visual, consiguiendo que lugares cotidianos resulten extraños y memorables.
El desenlace abierto encaja con la lógica del universo que presenta y te deja pensando en lo que realmente ha ocurrido.
En cuanto a lo negativo, ten claro que para disfrutarla exige entrar en su juego. Si necesitas explicaciones racionales para todo lo que ocurre, puede resultar frustrante. De hecho, su propuesta es bastante particular. La combinación de terror, misterio y lógica surrealista no tiene por qué funcionar para todo el mundo.
Conclusión: ¿merece la pena ver Backrooms?
Backrooms me ha parecido una película entretenida, diferente y con ideas interesantes, pero sin llegar a entusiasmarme.
Su principal atractivo está en la capacidad de construir una realidad inquietante a partir de espacios aparentemente normales y en conseguir que algunas de esas imágenes se queden grabadas en la memoria.
También me parece interesante que se atreva a mantener una lógica propia, aunque eso implique pedirle al espectador que acepte situaciones que no tienen una explicación evidente.
En mi caso, he conseguido entrar en ese juego y disfrutar de lo que propone. Aunque, como el terror no es precisamente mi género favorito, tampoco es una película que vaya a guardar con especial cariño en mi cabeza.
Con todo, me ha dejado pensando, que ya es bastante, en este cine actual tan masticadito.
Ficha técnica de Backrooms
| Dato | Información |
| Título | Backrooms |
| Año | 2026 |
| Dirección | Kane Parsons |
| Guion | Will Soodik |
| Reparto | Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett y Lukita Maxwell |
| Género | Terror, misterio y ciencia ficción |
| Duración | 110 minutos |
| Estreno comercial en España | 5 de junio de 2026 |
| Distribuidora en Estados Unidos | A24 |
| Mi puntuación | 3/5 |
Nota
Para quien es
✔️ Para quienes disfrutan del terror psicológico y las atmósferas inquietantes.✔️ Para quienes buscan películas diferentes, con ideas visuales curiosas.
✔️ Para espectadores a los que les gusta interpretar lo que ven y seguir pensando después de los créditos.
Para quien NO es
❌ Para quienes busquen terror comercial, con sangre y muertes.❌ Para quienes necesitan explicaciones claras y completamente racionales.
❌ Para quienes prefieren historias convencionales con reglas reconocibles.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena ver Backrooms (2026)?
Sí, especialmente si te gustan las películas de terror diferentes. Es entretenida, inquietante y tiene imágenes e ideas que se quedan grabadas.
¿Da miedo Backrooms?
Más que el miedo en sí, destaca por la inquietud que producen sus espacios imposibles y la sensación de que algo no encaja.
¿Hay que ver los vídeos originales para entender Backrooms?
No. Yo no he visto los cortometrajes originales de Kane Parsons y he podido seguir la película sin problemas, aunque debes aceptar la particular lógica de su universo.
¿Qué son los espacios liminales de Backrooms?
Son lugares como pasillos, habitaciones vacías o zonas de paso que, por su distribución y apariencia, resultan extrañamente inquietantes. En la película forman parte de un universo que no funciona con nuestras reglas habituales.
¿El final de Backrooms tiene explicación?
La película deja varias cuestiones abiertas a la interpretación. Personalmente, creo que esa ambigüedad es coherente con la historia y su universo.
¿Quién es el protagonista de Backrooms?
La historia comienza centrándose en Clark, interpretado por Chiwetel Ejiofor, pero Mary, su psicóloga, interpretada por Renate Reinsve, adquiere cada vez más protagonismo conforme avanza la película.

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