Cómics hay muchísimos. Cómics buenos muchos. Cómics muy, muy buenos varios cientos. Obras maestras del medio no tanto. Y los 10 mejores cómics de la historia solo son 10.
Lo que pasa es que, como no hay una forma objetiva de evaluarlos, los 10 mejores para mí igual no lo son para ti. Dependerá de tus gustos, preferencias, volumen de lectura y edad.
En este artículo te cuento mis sesgados 10 favoritos, junto con otros 10 que me ha costado dejar fuera y unos últimos 10 que tengo pendientes y que, seguramente, alguno entre en mi top ten.
No pretendo establecer un canon ni decidir qué obras han sido más influyentes, innovadoras o importantes para el medio. Esta lista responde a una pregunta mucho más sencilla: si tuviera que quedarme con diez de todos los que he leído, ¿cuáles elegiría?
Si no has leído alguno de ellos te recomiendo que les eches un ojo, ya que dudo mucho que alguno te deje indiferente.
Por cierto, que además de los 10 mejores comics de la historia, debajo tienes:
- Los 10 cómics que se han quedado a las puertas.
- Los 10 cómics que planeo leer próximamente (y que probablemente desbanquen a alguno del top).
Mis 10 mejores cómics
Vamos con la lista de los imprescindibles
1. Corto Maltés: La balada del mar salado – Hugo Pratt

El cómic que me llevaría a una isla desierta si sólo pudiera llevarme uno.
¿El motivo?
Pues que lo tiene todo.
Una buena historia, con lugares exóticos y personajes muy distintos entre sí, bien construidos y con objetivos y ambiciones diferentes. Por supuesto destaca el protagonista, Corto Maltés, carismático y poco predecible hasta decir basta.
A ello se une el sublime estilo del maestro Hugo Pratt, que con trazos simples de pluma y algún bloque negro narra cualquier acción sin que el lector se pierda. Un estilo atractivo sin necesidad de barroquismo visual.
En definitiva, una obra que merece ser leída más de una vez para sacarle todo su jugo.
2. Batman: The Dark Knight Returns – Frank Miller

Cambiamos de tercio para entrar en el género de los superheroes, mi favorito de adolescente y, como se dice ahora “young adult” y al que probablemente más horas he dedicado.
Entre todos sus autores hay uno que siempre me ha fascinado, porque descubrí en su plenitud: Frank Miller.
Con sus guiones repletos de furia y su dibujo feísta, pero sumamente narrativo, en esta obra -una de sus cumbres- convirtió a un Batman envejecido en una de las versiones más recordadas del personaje.
Una obra maestra del género sin paliativos, con una energía tanto en lo visual como en los textos que me emocionaron mucho más que su coetánea -y también magnífica- Watchmen, de Alan Moore.
Podría haber elegido para ocupar este lugar otra obra maestra suya de Batman como Año uno, más clásica y canónica con Mazzucchelli a los lápices, pero he preferido la disrupción que supuso ésta.
3. Elektra Assassin – Frank Miller y Bill Sienkiewicz

Sigo con Miller, pero cambiando de tercio. Aquí el autor se queda solo con el guión para delegar la parte visual en un Bill Sienkiewicz quien ya había radicalizado su estilo, pasando del realismo máximo a la experimentación radical.
Sienkiewicz mezcla pintura, collage, deformación, caricatura y dibujo realista como le viene en gana. Y funciona. Es el mayor ejemplo que conozco de experimentación gráfica al servicio de una experiencia narrativa.
El dibujo entra por los ojos, está claro, pero el guión también. Y es que, pese al título, Elektra no es la protagonista de la obra, sino una entidad abstracta que deambula por las páginas, donde se mezclan las fuerzas del orden encarnadas por el protagonista -John Garret, agente de Shield-, asesinos, política, espionaje, poderes psíquicos, conspiraciones y una visión grotesca de Estados Unidos.
La narrativa exige una (re)lectura profunda para entenderse del todo, tanto o más que el dibujo, pero eso lo veo como una virtud, no como un defecto.
Una obra excesiva de principio a fin.
4. Arma X – Barry Windsor-Smith

Y si hablamos de excesos, hay que hablar de Arma X.
Una novela gráfica donde el barroquismo visual de su autor, Barry Windsor-Smith, resulta abrumador. Páginas llenas de cables, máquinas, monitores y cuerpos, que transmiten una sensación constante de deshumanización.
Recuerdo pensar al leerla que cómo alguien es capaz de dibujar así. De juntar tantas líneas y que todas tengan sentido. De que se entienda perfectamente pese a lo abigarrado de ciertas viñetas todo lo que está pasando.
En cuanto a la historia, basta con decir que fue el origen canónico de nuestro querido Wolverine, hasta que a alguna mente (poco) pensante de Marvel se le ocurrió cambiarlo, pese a que éste era absolutamente perfecto.
Una de las cimas del cómic de superhéroes sin ningún tipo de discusión.
5. Predicador – Garth Ennis y Steve Dillon

Salimos un poco del cómic de superhéroes para abrazar otro tipo de cómic americano de aventuras.
Predicador podría resumirse como un viaje por la América profunda bajo un festival de blasfemia, violencia, humor negro y provocación, cosa que no sorprende viendo quién es el guionista.
Pero por encima de todo ello hay algo que creo que el bueno de Ennis nunca ha superado, que es la relación entre el trío protagonista: Jesse Custer (el predicador), Tulip (su exnovia) y, especialmente, Cassidy (el vampiro que se hace su amigo). Detrás de todo el exceso existe una historia muy clásica y redonda sobre amistad, amor, lealtad y traición.
Y sí, el dibujo de Dillon no es para todo el mundo. Mucho más feísta que el de Miller, a mí me encaja, sobre todo por lo eficaz de su narración. Por eso te insisto en que le des una oportunidad a la obra, aunque el primer vistazo te eche para atrás.
Como curiosidad te diré que siempre le tendré un cariño especial a esta obra, puesto que la compré directamente al salir de las oficinas del cliente al cobrar mi primer trabajo como autónomo, hace muchos, muchos años ya. Es un bonito recuerdo.
6. Los surcos del azar – Paco Roca

Paco Roca es mi autor español preferido. Pocos como él han sabido captar la sensibilidad de diferentes situaciones en la vida.
De entre todas sus obras, he escogido ésta porque considero que es quizá la más ambiciosa.
En su momento ya reseñé Los surcos del azar, pero por si no quieres leer mi análisis ahora, te hago un resumen aquí.
Se trata de una obra larga que, mediante flashback de uno de los protagonistas, sigue la trayectoria de un grupo de republicanos españoles que, después de perder la Guerra Civil y pasar por el exilio, terminaron combatiendo contra los nazis y participando en la liberación de París.
Visualmente no busca el impacto inmediato de Sienkiewicz, Windsor-Smith o Moebius, pero es que no lo necesita. Su dibujo es mucho más sencillo, pero el impacto de lo que cuenta y de cómo lo cuenta se queda grabado igual en tu memoria.
7. Estafados – Alex Robinson

Probablemente una de las elecciones menos previsibles de la lista.
Y esa es la intención de meterlo aquí.
Se trata de un cómic costumbrista, que cuenta la historia de un grupo de personajes bastante corrientes cuyas vidas empiezan a cruzarse.
Lo extraordinario es el mecanismo narrativo. Todo está extraordinariamente bien hilado: las decisiones pequeñas tienen consecuencias, los personajes aparecen desde perspectivas diferentes y la nueva información que nos revela va cambiando lo que pensamos sobre cada uno de ellos.
El dibujo es funcional -todavía más que en el caso de Paco Roca- y por ello está muy lejos del virtuosismo visual de otras obras de este top, pero no importa, porque el motor son los personajes y la construcción de la historia.
Una obra que ejemplifica lo bien que un cómic puede narrar vidas normales y, a la vez, interesantes.
8. Adolf – Osamu Tezuka

Mi representante del manga, escogido por encima de obras maestras como Akira o de otras que me fascinaban de crío, como El Puño de la Estrella del Norte.
Pero es que Adolf me llenó más. Iba a decir impactó, pero no sería cierto. Esas otras lo hicieron en mayor medida, con su compleja historia cyberpunk en el caso de la primera y su violencia y su dibujo en el caso de la segunda.
Aquí, el aspecto aparentemente sencillo del dibujo de Tezuka contrasta sobremanera con la complejidad y la ambición de lo que puede contar. A través de tres hombres llamados Adolf el autor japonés construye un relato enorme que conecta Japón, Alemania, nazismo, espionaje, valores y, por supuesto, la guerra.
Los personajes evolucionan a lo largo de los años y las decisiones tomadas en algún momento terminan teniendo consecuencias mucho después.
Es una obra larga -más de mil páginas si la memoria no me falla- que te atrapa sin soltarte hasta el final y si, además de la trama, completas su lectura con el anexo con los momentos clave de la II Guerra Mundial que por lo menos la edición española incluía, entiendes la complejidad del encargo.
Por todo ello, es la obra que recomendaría a quien le eche para atrás el manga.
9. El Incal – Alejandro Jodorowsky y Moebius

Este cómic está aquí por tres motivos:
- Por su imaginación.
- Por su escala.
- Y, sobre todo, por Moebius.
Sí, porque considero al francés el mejor dibujante de cómic que ha existido, dado su absoluto dominio de absolutamente todas las facetas. Y considero que ésta es su obra más lograda, no tanto en la parte de dibujo -ahí compite con El Garaje Hermético– sino en global.
Pocos cómics han conseguido construir un universo visual tan enorme y al mismo tiempo hacer que parezca tan sencillo hacerlo.
Sí, el guión de Jodorowsky no está a la altura: lanza conceptos constantemente y la historia se convierte en una sucesión de ideas, símbolos y giros no siempre coherentes o con el suficiente peso narrativo. De hecho, da la sensación de que con un editor por encima del chileno, estaríamos hablando de una cosa superlativa.
No existe ese editor y, si juzgara únicamente la construcción de personajes o la precisión del argumento, este cómic no entraría en este top.
Pero el cómic también es dibujo, diseño, imaginación y sorpresa visual. Y en esos terrenos El Incal juega en Champions.
10. Agujero negro – Charles Burns

De este top 10 es la única obra que nunca he vuelto a releer. Probablemente sea porque es la única que no tengo en mi estantería -la tomé prestada en la biblioteca de mi barrio- cosa que me planteo resolver en breve.
Estamos ante una obra extraña. Mucho menos comercial que las anteriores. Y es que, tanto la trama -una extraña enfermedad que transforma físicamente a adolescentes- como el dibujo -blanco y negro limpio, desagradable cuando lo pretende- hacen que la obra no sea una lectura fácil y apta para todos los públicos.
Pero lo bueno llega después. Porque es un cómic que te deja pensando un buen rato. Y lo hace porque Burns utiliza la historia como punto de partida para hablar de sexo, aislamiento, deseo, miedo y la sensación de no encajar. Algo muy adolescente que la mayoría hemos vivido en mayor o menor medida.
Sin luga a dudas, la obra más controvertida de todo este listado.
Los 10 cómics que se quedaron a las puertas
La distancia entre este grupo y el anterior es mínima. De hecho, en otro momento de mi vida algunos podrían intercambiar posiciones. Para dejarlo más claro: si el primer top habla de mis favoritos, éste reúne las obras cuya ausencia me cuesta justificar.
11. 100 Balas – Brian Azzarello y Eduardo Risso

Es la exclusión que más me cuesta.
100 Balas empieza con una premisa insuperable: alguien aparece, entrega a una persona una pistola, cien balas imposibles de rastrear y pruebas de quién destruyó su vida, para que haga con todo ello -información y arma- lo que desee.
Pero esto es sólo la puerta de entrada a una trama muchísimo mayor.
Azzarello construye una narrativa fantástica y Risso le acompaña con un estilo perfecto para ese universo noir de criminales, sombras y conversaciones en las que casi nadie dice exactamente lo que quiere decir.
Aunque diferentes, mi duda fue si incluir en el top ten ésta o Predicador. Al final ganí la de Ennis, que pese a ser algo menos sofisticada, sus personajes son ciertamente más entrañables.
12. From Hell – Alan Moore y Eddie Campbell

Pocos cómics me han impresionado tanto en una primera lectura.
Alan Moore utiliza los asesinatos de Jack el Destripador para construir un relato muchísimo mayor sobre el Londres victoriano.
Es un cómic inmenso no sólo por su extensión, sino por la cantidad de capas que intenta superponer.
Eddie Campbell a los lápices puede que parezca que no está la altura, pero sí lo está. Refleja perfectamente el universo y la historia que Moore nos quiere contar.
Eso sí, ten claro que From Hell exige un considerable esfuerzo y no siempre ofrece placer inmediato. Probablemente por eso la dejo fuera, porque, si esto fuera una lista de las obras más ambiciosas, estaría mucho más arriba.
Nada que ver con la interesante pero mucho más plana película de Johnny Deep.
13. Ronin – Frank Miller

Sí, ya hay muchísimo Frank Miller en estas listas. Y aun así Ronin merece estar aquí.
Por la mezcla que urde Miller de samuráis, ciencia ficción cyberpunk, tecnología, decadencia de espíritu y una enorme cantidad de influencias que incluyen a mi adorado Moebius, el manga y el cómic europeo.
Es una obra menos redonda que The Dark Knight Returns y menos espectacular en lo gráfico que Elektra Assassin, pero no te equivoques, les mira a los ojos muy de cerca.
La adoro.
14. Akira – Katsuhiro Otomo

Es obvia la importancia que ha tenido Akira en toda la ciencia ficción cyberpunk posterior.
Manga y no manga.
Y probablemente sea porque esta complejísima y larga obra es capaz de proporcionarte todo tipo de sensaciones, desde la épica más clásica, hasta infundir auténtico temor.
Otomo construye una futurible ciudad gigantesca, donde la violencia y la destrucción, así como la amistad y la política están a la orden del día. Todo ello envuelto en un trasfondo metafísico sobre el poder, la evolución y los límites del ser humano
El resultado es que, como espectáculo gráfico resulta difícil encontrar algo comparable.
Sin embargo, la trama no mantiene el interés que sí consiguen otros cómics que la anteceden y es por eso por lo que decidí dejarla fuera y meter en su lugar Adolf como mejor representante del manga.
15. Watchmen – Alan Moore y Dave Gibbons

Si hiciera una encuesta, creo que ésta sería la ausencia que más gente discutiría.
Y es normal, porque es extraordinaria.
De hecho, no tengo un gran argumento contra Watchmen: su estructura está pensada al milímetro, Dave Gibbons, sin ser espectacular, mantiene un control absoluto de la página y Moore utiliza el género superheroico para hablar de política, poder, ética y responsabilidad.
¿El fin justifica los medios? Cada cuál saldrá pensando una cosa. Eso es lo bueno.
El motivo de su ausencia es que es una obra que, aunque puedas leer diez veces sin aburrirte, no me emocionó tanto como cualquiera de las anteriores.
Donde Miller o Ennis generan emoción y rabia, Moore es fría y exacta matemática.
Aun con ello, se queda fuera por centímetros.
16. Lo que más me gustan son los monstruos. Libro 1 – Emil Ferris

Cuando le quieras mostrar a alguien las cotas que puede alcanzar el noveno arte, enséñale este cómic.
Pocas primeras obras tienen una personalidad tan abrumadora. Emil Ferris replica el cuaderno de Karen Reyes, una niña fascinada por los monstruos que intenta comprender una muerte ocurrida en su edificio.
A partir de ahí todo: familia, crimen, memoria, arte, pulp y su mirada sobre quienes la sociedad considera diferentes.
Visualmente es increíble. Las páginas imitan un cuaderno escolar lleno de bolígrafo, dibujos, portadas imaginarias y detalles. Semejante despliegue podría convertirse en un mero truco gráfico, pero detrás existe una historia y unos personajes muy bien construídos capaces de sostenerla.
Una obra de arte que ya he reseñado anteriormente:
17. Scalped – Jason Aaron y R. M. Guéra

Noir, reserva india, artes marciales con nunchakus, un casino y un asesinato.
Con esos mimbres, Aaron monta una historia larga, con personajes más grises que blancos, crimen, familia y decisiones complejas que acarrean futuras.
Y todo bajo el manto de una reserva india muy bien mostrada, que es mucho más que un escenario, ya que condiciona todo lo que ocurre.
Guéra aporta un dibujo efectivo, donde la suciedad y la violencia no idealizan el mundo indio que tantas veces hemos visto en el cine. Quizá hace cien años fuera así de limpio, ahora es más bien al contrario.
Cuesta encontrarle algún pero a una magnífica serie negra de amplio recorrido (ocho tomos en su edición original). En los aspectos positivos, todo el guión es bueno, pero la construcción y evolución de los personajes es insuperable.
18. Sleeper – Ed Brubaker y Sean Phillips

Brubaker y Phillips han construido juntos una ingente cantidad de cómics de calidad, sobre todo de género negro.
Quizá su obra más popular sea Criminal -otra que me entusiasmó-, pero Sleeper me robó el corazón antes.
Quizá sea por esa mezcla entre noir y superhéroes tan bien llevada -la trama cuenta cómo el protagonista está infiltrado dentro de una organización de criminales con superpoderes- que te deja una sensación mucho más próxima al espionaje que a las capas.
Porque es sucia, desquiciada en algún punto y está llena de personajes que toman decisiones con las tripas más que con la cabeza. Por razones bastante comprensibles, todo sea dicho.
Si te gusta el género negro y los supers tanto como a mí, lectura imprescindible junto con su precuela Point Blank.
19. Planetary – Warren Ellis y John Cassaday

Planetary es una enorme carta de amor a la cultura popular. Superhéroes, pulp, ciencia ficción, monstruos gigantes, historias de fantasmas y todo tipo de mitologías del siglo XX aparecen reinterpretadas como piezas de un mismo universo. Incluyendo a Los 4 Fantásticos de Marvel.
Y pese a lo bueno del concepto, la obra no sería lo mismo sin el dibujante.Cassaday le proporciona una espectacularidad fría y elegante a las ideas que Ellis dispara continuamente.
Buenas ideas, buena trama, buenos personajes, buenas referencias y buen dibujo.
Con estos mimbres es imposible no recomendarla.
20. El Eternauta – Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López

Cierro el casi con una de las obras cumbre del cómic de ciencia ficción. Un cómic que sorprende que tenga siete décadas a sus espaldas, por lo arriesgado e innovador de sus ideas.
Pero lo que realmente convierte El Eternauta en algo especial es que el héroe no es un individuo excepcional, sino personas normales intentando sobrevivir juntas frente a algo que no comprenden y que les supera.
Y sí, tiene ciertos puntos propios de la época, pero eso no resta fuerza a la propuesta.
Tengo pendiente leer la reimaginación que el propio guionista -desaparecido posteriormente “gracias” al régimen dictatorial argentino- realizó años después con Breccia. Por lo que he leído sobre esta actualización, tengo la convicción de que probablemente me guste aún más.
Aprovecha que la popularidad de la serie de Netflix ha traído algunas reediciones de este estupendo cómic.
Otros
Como ves, se quedan fuera mitos como Sandman, Miracleman, Tierra X, Persépolis, Mauss, el Daredevil de Miller, Transmetropolitan, algo de Eisner, algún manga y europeo más… Pero es que no caben todos.
Como se dice en estos casos, no están todas las que son, pero son todas las que están.
Por eso, tengo claro que eligiendo cualquiera de este listado, una buena lectura tienes entre manos. Y si no lo crees así, debajo están los comentarios para rebatirme.
Los 10 cómics pendientes que podrían cambiar la lista
Por último te dejo con el listado de mis diez próximas lecturas. Cómics que espero que hagan bailar algún puesto de los de arriba.
La gracia de publicar esta lista es precisamente poder volver dentro de un tiempo y comprobar cuántos han cumplido mis expectativas.
21. Aâma – Frederik Peeters

Frederik Peeters me gusta mucho desde que descubrí Píldoras azules. En Aâma cambia de tercio y se marcha a la ciencia ficción, mi género favorito, así que raro es que no me guste.
Próximo cómic que caerá en cuanto acabe el libro que tengo entre manos.
22. Lone Wolf and Cub – Kazuo Koike y Goseki Kojima

Un samurái que recorre Japón con su hijo mientras persigue una gran venganza parece una obra diseñada para llamar mi atención.
El motivo de no haberla cogido antes es su considerable extensión, de ocho mil páginas. Una obra así requiere meses de mi vida sin coger otra y eso me genera respeto. Aun así, espero completarla este año.
23. Berlin – Jason Lutes

La tengo en mi biblioteca digital desde hace más de una década. Lo sé porque la tenía en mi primer Kindle, pero por diversos motivos, siempre he priorizado otras.
Y eso que la mezcla entre Estafados, Adolf y Los surcos del azar en mi cabeza suena bien…
24. The Killer – Matz y Luc Jacamon

Un asesino profesional, trabajos que progresivamente forman una trama mayor y mucho espacio dedicado a escuchar qué piensa mientras espera. Parece muy en la línea de 100 Balas.
Veremos si su tono europeo más frío consigue hacerme disfrutar tanto como aquella.
25. Malas ventas – Alex Robinson

Vale, ésta no tengo claro si la leí o no hace mucho tiempo. Así que quiero comprobarlo. Si Estafados está entre mis diez favoritos, leer la otra gran obra larga de Alex Robinson parece obligatorio.
26. Lupus – Frederik Peeters

De nuevo Frederik Peeters y de nuevo sci-fi, aunque, por lo que he leído, ésta más centrada en las personas.
Mucha, mucha curiosidad por leerla.
27. Partida de caza – Pierre Christin y Enki Bilal

Bien, ésta sí la conozco. Y la conozco porque leí algún entregable suelto dentro de alguna revista de cómics de mi padre. De algún Metal Hurlant de los 80 creo recordar.
El dibujante me flipa y la trama me llama. Pintaza.
28. El arte de volar – Antonio Altarriba y Kim

De ésta conozco bastante poco, salvo que me la han recomendado al hablar de los Los surcos del azar. Parte de un terreno histórico parecido y lo aborda desde la vida completa de un individuo.
Veremos a ver, porque del dibujo no me han hablado tan bien.
29. Blast – Manu Larcenet

Parte del relato de un hombre detenido que reconstruye cómo ha llegado hasta allí, y parece moverse por terrenos bastante oscuros: aislamiento, violencia, percepción de la realidad y autodestrucción.
Lo que espero encontrar es precisamente una obra que, como Agujero negro, siga trabajando después de terminarla.
30. Monster – Naoki Urasawa

Otro representante Japo. El punto de partida me resulta interesante: un médico salva la vida de un niño y años después descubre que aquella decisión tuvo consecuencias terribles. Un thriller gigantesco -varios miles de páginas- lleno de secundarios, nuevos misterios y ramificaciones.
Ésta se queda sin duda para el año que viene.
Una lista inevitablemente provisional
Como ves, mis favoritos parecen compartir algunas características. Me gustan las historias largas que permiten ver crecer a los personajes, pero también tengo debilidad por autores capaces de utilizar el dibujo de una manera absolutamente personal.
Por eso pueden convivir Estafados y Elektra Assassin: uno me llena por sus personajes y estructura, mientras que el otro convierte cada página en un campo de experimentación.
Por idénticos motivos están dentro Adolf y Arma X.
También tengo mis contradicciones. Critico a El Incal porque el guion no está a la altura de su universo visual, pero lo mantengo dentro. A cambio dejo fuera From Hell, que probablemente sea más ambicioso y perfecto que varias de las elegidas.
O pongo dos obras de Miller entre las diez -y una tercera entre las que casi entraron- por solo una de Alan Moore, a quien considero mucho mejor guionista.. No intento corregir esas contradicciones porque son lo que diferencia mi lista de la de cualquier otra persona.
Y, sobre todo, la lista todavía no está terminada. Ni lo estará nunca, puesto que cada día salen o descubro cómics fantásticos. Aâma, Lupus, Berlin, Lone Wolf and Cub, The Killer… tienen potencial de entrar en el top. Por lo menos a priori.
Dentro de unos meses, o años, me pasaré por aquí para confirmarte -o no- si realmente lo hicieron o se quedaron lejos.
Hasta entonces, te dejo con esta selección que espero que disfrutes mucho.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor cómic de la historia para ti?
Si tuviera que quedarme con uno, elegiría Corto Maltés: La balada del mar salado, de Hugo Pratt. Me parece una obra completísima por historia, personajes, escenarios y, sobre todo, por la capacidad narrativa de Pratt con un dibujo aparentemente sencillo.
¿Cuáles son tus 10 cómics favoritos?
Mi top 10 está formado por Corto Maltés: La balada del mar salado, Batman: The Dark Knight Returns, Elektra Assassin, Arma X, Predicador, Los surcos del azar, Estafados, Adolf, El Incal y Agujero negro.
¿Es esta una lista de los mejores cómics de la historia de forma objetiva?
No. Es una lista completamente personal. No pretende establecer un canon ni decidir qué obras han sido más importantes o influyentes, sino responder a qué diez cómics elegiría yo entre todos los que he leído.
¿Cuál es el mejor cómic de superhéroes de la lista?
Mi elección sería Batman: The Dark Knight Returns, de Frank Miller. También aparecen muy arriba Elektra Assassin y Arma X, y entre los que se quedaron fuera están Watchmen, Ronin o Sleeper.
¿Cuál es el mejor manga de la lista?
He elegido Adolf, de Osamu Tezuka. Me parece especialmente recomendable para alguien que no esté acostumbrado al manga porque combina una narración muy accesible con una historia enorme sobre guerra, espionaje, política y evolución de personajes.
¿Cuál es el mejor cómic español de la lista?
Los surcos del azar, de Paco Roca. Es una obra ambiciosa que sigue a republicanos españoles exiliados que terminaron combatiendo contra los nazis y participando en la liberación de París.
¿Por qué Watchmen no está entre tus diez mejores cómics?
No porque considere que sea peor técnicamente. Su estructura es extraordinaria y Alan Moore y Dave Gibbons realizan un trabajo prácticamente milimétrico. Simplemente, otras obras de la lista me emocionaron más. Se quedó fuera por muy poco.
¿Qué cómic tiene el mejor dibujo de la lista?
Es difícil elegir uno porque valoro estilos muy diferentes. Elektra Assassin destaca por la experimentación de Bill Sienkiewicz, Arma X por el barroquismo de Barry Windsor-Smith y El Incal por Moebius, a quien considero el mejor dibujante de cómic que ha existido.
¿Qué cómic recomendarías a alguien que busca algo diferente?
Estafados, de Alex Robinson, es probablemente la elección menos previsible del top. No depende de grandes conceptos ni de un dibujo espectacular, sino de personajes normales y una construcción narrativa extraordinariamente bien hilada.
¿Qué cómic de la lista es el menos comercial?
Probablemente Agujero negro, de Charles Burns. Tanto su historia como su dibujo pueden resultar incómodos, pero precisamente por eso es una obra que continúa dando vueltas en la cabeza después de terminarla.
¿Qué otros cómics estuvieron cerca de entrar en el top 10?
Entre los que se quedaron a las puertas están 100 Balas, From Hell, Ronin, Akira, Watchmen, Lo que más me gustan son los monstruos, Scalped, Sleeper, Planetary y El Eternauta.
¿Qué cómics tienes pendientes que podrían entrar en el ranking?
Entre los pendientes están Aâma, Lone Wolf and Cub, Berlin, The Killer, Malas ventas, Lupus, La partida de caza, El arte de volar, Blast y Monster. La idea es volver a revisar la lista cuando haya leído algunos de ellos.
¿Qué tipo de cómics suelen gustarte más?
Tengo debilidad por las historias largas que permiten ver crecer a los personajes y por autores con una personalidad gráfica muy marcada. Por eso pueden convivir en la misma lista obras tan diferentes como Estafados, Elektra Assassin, Adolf o Arma X.
¿La lista puede cambiar con el tiempo?
Sí. De hecho, está planteada como una lista provisional. Conforme siga leyendo cómics nuevos o pendientes, algunas obras pueden entrar, salir o cambiar de posición.

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