La primera edición de la San Diego Comic-Con Málaga fue un éxito de público, pero un desastre organizativo. En 2025 pasaron por el evento 95.784 asistentes, según el balance oficial, aunque la noticia no fue ésa, sino por las colas interminables, las aglomeraciones y las quejas de los visitantes.
Yo estuve allí y puedo dar fe de ello. De hecho, me fui al mediodía porque estaba hasta las narices del agobio. Había demasiada gente, demasiada ansiedad por conseguir entrar en todas partes y una organización que no fue capaz de gestionar lo que tenía entre manos.
La edición de 2026 llegaba, por tanto, con bastante presión. La organización había cambiado de responsable, incorporando a Fernando Piquer como director general, y prometía corregir los errores del año anterior.
Se esperaban alrededor de 60.000 visitantes durante las cuatro jornadas y se había ampliado considerablemente el espacio disponible para evitar los problemas de aforo.
Finalmente, la Junta de Andalucía comunicó casi 73.000 accesos al recinto, aunque esta cifra no equivale exactamente al número de visitantes únicos.
¿Habían aprendido de los errores? Pues, por lo que yo viví el día que fui -el día grande, sábado 3 de octubre- la mejora ha sido considerable.
Todo lo que pasó en la Comic-Con Málaga 2026
La segunda edición se celebró del 1 al 4 de octubre en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga (FYCMA), con más de 300 horas de programación dedicadas al cine, las series, los cómics, el manga, los videojuegos y prácticamente cualquier cosa relacionada con la cultura popular.
El cartel de invitados, sin llegar a lo que es la edición original de San Diego, me pareció bastante correcto. Por allí pasaron actores como Karl Urban, Elijah Wood, Sean Astin, Christopher Lambert, Richard Dean Anderson o los protagonistas de Starship Troopers, además de numerosos dibujantes, ilustradores y creadores vinculados al cine y los videojuegos.
Había encuentros con artistas, presentaciones, charlas, talleres, concursos de cosplay, zonas de videojuegos, exposiciones y una buena cantidad de stands. Desde luego, si eres aficionado a alguno de estos universos, tenías actividades para pasar allí el día entero.
El sábado, uno de los grandes reclamos era el panel de Disney en el Hall M, con Paul Bettany y novedades de Marvel, Pixar y Disney. También hubo encuentros dedicados a Spider-Man, charlas sobre cómic europeo, actividades de rol y el concurso de cosplay.
No participé en esos grandes paneles, así que no puedo valorar su contenido, pero por lo que he podido leer, la gente no quedó descontenta. Pero es que, mi visita tuvo un enfoque bastante diferente.
Mi experiencia personal: una Comic-Con para disfrutar en familia
Como el año pasado, fui con mi pareja y nuestro hijo de año y medio. Ellos iban disfrazados de Leia y Anakin Skywalker respectivamente, mientras que yo tenía asignado el importante papel fotógrafo oficial.

La idea era pasar el día paseando, viendo los stands, disfrutando del ambiente y encontrándonos con otros aficionados. También aprovechamos para charlar con algunos artistas y amigos que habían acudido al evento.
Y creo que ahí está buena parte del atractivo de una Comic-Con.
Porque, en nuestro plan, lo que más disfrutamos fue ver a tanta gente disfrazada, algunos con cosplays realmente espectaculares, y cómo los propios asistentes charlaban e interactuaban entre ellos. Había personas que se acercaban a pedirnos fotografías y nosotros hacíamos lo mismo con otros personajes que nos llamaban la atención.
Mi hijo, pese a no enterarse de casi nada porque tenía un año y medio, se lo pasó estupendamente. Se reía con todo, disfrutaba de la atención y de aquel ambiente lleno de personajes extraños, aunque evidentemente todavía no entiende qué es Star Wars ni por qué hay adultos que dedican cientos de horas a fabricar una armadura.
Para nosotros fue una experiencia muy agradable, especialmente porque este año podías disfrutar del recinto sin estar permanentemente pendiente de las aglomeraciones.
Fuimos en Cercanías y no tuvimos problemas de colas ni a la ida ni a la vuelta. Tampoco encontramos dificultades para acceder a los pabellones y, una vez dentro, se podía pasear por los stands con bastante comodidad.
La diferencia con 2025 fue enorme. El año pasado había nerviosismo generalizado, probablemente por ser la primera edición, con mucho FOMO y todo el mundo intentando no perderse nada. Esta vez el ambiente estaba mucho más relajado.
El recinto, las exposiciones y las actividades
La nueva distribución de espacios también ha sido un acierto. Los diferentes pabellones tenían suficiente capacidad y se podía acceder a los stands sin demasiados agobios. Había mucha gente, evidentemente, pero eso es lo normal y parte de la gracia de un evento como éste.
Aparte de los dos pabellones principales, una de las zonas que más me llamó la atención fue el Crystal Hall, el espacio acristalado dedicado a exhibiciones y piezas de coleccionismo.
Había una cantidad enorme de figuras de personajes conocidos, algunas a tamaño real y muchas otras de distintos tamaños, con un nivel de detalle estupendo. Si conoces los personajes te quedabas fascinado viendo los detalles durante un buen rato. Auténticas piezas de coleccionista.
Y qué decir del espacio dedicado a las ilustraciones de Frank Frazetta, que me encantaron. Soy muy fan de su trabajo desde Tygra, hielo y fuego -ha llovido ya desde su estreno- así que encontrarme allí con sus trabajos fue una sorpresa muy agradable.

La parte de videojuegos también estaba bastante bien cubierta. En la Gaming Plaza había diferentes opciones para jugar, incluyendo simuladores de conducción con sus correspondientes puestos y juegos como el último Dragon Ball.
También me gustó el estand en el que comprando cualquier miniatura -partían de los seis euros- te proporcionaban las pinturas y te explicaban cómo pintarla paso a paso. Un buen punto para crear nuevos aficionados al tema.
Fuera, en la parte de comida y bebida, había mesas y sonaban distintas bandas sonoras muy conocidas. Si pillabas sombra y silla -no era difícil, pero tampoco inmediato- disfrutabas de un momento de descanso a gusto, viendo cosplay e interactuando con otros aficionados.
En general, creo que había suficientes cosas para pasar el día entretenido. Aunque, si hablamos exclusivamente de actividades en las que participar, personalmente disfruté más de RetroPixel, celebrado en Málaga unos meses antes. Probablemente porque no estaba tan masificado y me dio tiempo a probar todo.
Son eventos diferentes, desde luego, pero me sirve de ejemplo para explicar que una Comic-Con ofrece muchísimas cosas, que resultarán de mayor o menor interés a cada visitante.
Los artistas, los cosplays y las actividades que me perdí
El apartado artístico tenía un cartel muy atractivo, con autores de primera línea del cómic y del cine nacional e internacional. Ahora bien, los precios de verlos se pagaban. Bien ademas, en tiempo o en dinero.
Por ejemplo, un amigo mío le pidió una ilustración a Juanjo Guarnido, el dibujante de Blacksad, y pagó 250 euros. Claro, él es licenciado en bellas artes y profesor de dibujo y aprecia especialmente el trabajo de estos artistas. Yo no llego a tanto y no soy el público objetivo de este tipo de encargos.
Donde sí disfruté muchísimo fue con los cosplays. Había disfraces realmente trabajados y resultaba muy divertido encontrarte por los pasillos con personajes de películas, series, videojuegos y cómics completamente diferentes, incluyendo aliens que salían de la barriga y Chainsaw Man con motosierras por cabeza.. Además, la gente tenía muy buena disposición para hacerse fotos y charlar.

Lo que no me gustó tanto fue el sistema de reserva.
Quería asistir a la Comic Arts Conference dedicada a Frank Miller y su influencia en el superhéroe moderno, pero el sistema de reservas me pareció bastante incómodo y con mucha fricción. Supongo que lo harán así aposta ante la avalancha de interesados, pero entre acceder a las herramientas de reserva y estar pendiente de las plazas acabé perdiendo el interés.
Reconozco que tampoco insistí demasiado. Pero precisamente ésa es mi crítica: el procedimiento me generó suficiente fricción como para terminar descartando una actividad que, en principio, sí quería ver.
Y aunque las colas generales habían mejorado enormemente, seguían existiendo excepciones. El ejemplo más llamativo fue el panel de Disney, para el que algunos asistentes llegaron a esperar seis horas o más.
Yo no hice esa cola porque me parece una barbaridad tener que dedicar tanto tiempo de una jornada a intentar acceder a una sola actividad, pero, de nuevo, probablemente no soy el público objetivo. Como decía antes, pagabas por ver a los artistas con dinero…o con tu tiempo.
Comida, calor y algunas cosas que mejorar
Otro punto que no terminó de convencerme fue la restauración.
Había diferentes puestos donde comer, pero la oferta estaba muy centrada en comida rápida. Entiendo perfectamente que alimentar a miles de personas durante un evento de este tamaño tiene sus complicaciones, pero habría agradecido un pelín más de variedad.
El calor tampoco ayudó demasiado. Este año habían retrasado la Comic-Con de septiembre a octubre, una decisión que me parecía acertada, pero seguimos teniendo temperaturas bastante altas (más de 30 grados) para pasar unas cuantas horas los exteriores. Eso sí, dentro de los pabellones, la climatización era de diez.
Quizá habría que plantearse retrasarla otros quince días en futuras ediciones. Málaga en octubre puede seguir siendo bastante calurosa y, cuando hay que hacer colas o pasear al aire libre, se nota.
Son problemas menores comparados con lo ocurrido en 2025, pero aquí estamos para contarlo todo, lo bueno y lo menos bueno.
Entonces, ¿merece la pena pagar la entrada de la Comic-Con Málaga?
Aquí creo que la respuesta depende muchísimo de quién vaya y de lo que pretenda hacer.
La entrada no me parece necesariamente cara para lo que ofrece el evento (75-85€). Si eres un gran aficionado al cómic, tienes varios artistas a los que quieres conocer, vas a participar en actividades o quieres disfrutar de los paneles y encuentros, puedes amortizar perfectamente el precio.
Pero nuestra situación era bastante diferente.
Entre las dos entradas de adulto nos gastamos alrededor de 150 euros, a los que había que sumar el transporte, la comida y, especialmente, los disfraces, que tampoco fueron baratos, lo que elevó el total a casi el doble. Nuestro hijo no pagaba entrada por su edad.
Nosotros fuimos principalmente a pasear, hacernos fotografías y disfrutar del ambiente. Lo pasamos muy bien, pero cuando sumas todos los gastos y piensas en repetir cada año, empiezas a plantearte si realmente compensa.
Además, nuestro hijo tiene año y medio. Se divirtió muchísimo durante la jornada, pero todavía no comprende lo que estaba viendo y no va a recordar nada de aquella experiencia.
Dentro de unos años será diferente. Cuando sea capaz de reconocer personajes, interesarse por las actividades y participar de una forma más consciente, seguramente disfrutaremos todos mucho más de un evento de estas características.
Por eso creo que el precio de la Comic-Con no es tanto una cuestión de si resulta caro o barato, sino de cuánto provecho puedes sacarle.

Lo mejor y lo peor de la Comic-Con Málaga 2026
Lo mejor, sin duda, ha sido el cambio en la organización. Después de la experiencia del año pasado, poder pasear por los pabellones, acercarte a los stands y moverte sin agobios ya supone una mejora enorme.
También destacaría el ambiente, los cosplays, la variedad de expositores y algunas zonas muy interesantes, como el Crystal Hall y la Gaming Plaza. El cartel de invitados me pareció adecuado para un evento de esta categoría.
En la parte negativa pondría el sistema de reservas, que sigue siendo bastante incómodo, las esperas excesivas para determinados paneles, la poca variedad de comida y el calor.
Y, aunque no sea exactamente un defecto de la organización, creo que conviene pensar bien qué quieres hacer antes de comprar la entrada, porque no todo el mundo va a aprovechar de la misma manera una oferta tan amplia.
Conclusiones: ¿volveré a la Comic-Con Málaga?
La Comic-Con Málaga 2026 me ha parecido una mejora considerable respecto a la primera edición.
La organización ha hecho buena parte de los deberes. Se han solucionado muchos de los problemas de aglomeraciones, el recinto permite disfrutar de las actividades con bastante más tranquilidad y el ambiente sigue siendo uno de los grandes atractivos del evento.
Personalmente, pasamos un sábado muy agradable en familia. Ver a mi pareja y a mi hijo disfrazados, las interacciones con otros asistentes y las fotografías que nos llevamos fueron probablemente lo mejor del día.
¿Volveré el año que viene? Es bastante probable que sí, aunque seguramente por motivos profesionales.
En cuanto a repetir como plan familiar, tengo más dudas. No porque lo pasáramos mal, ni mucho menos, sino porque como decía antes creo que disfrutaremos mucho más de la experiencia cuando nuestro hijo sea algo mayor y pueda participar realmente en lo que ocurre.
En cualquier caso, me alegra que la Comic-Con haya corregido buena parte de los errores de su estreno. Si sigue mejorando el acceso a las actividades, la restauración y algunos detalles de comodidad, Málaga puede tener un evento de cultura popular muy interesante durante los próximos años.
Ficha de la Comic-Con Málaga 2026
| Dato | Información |
| Nombre oficial | San Diego Comic-Con Málaga 2026 |
| Edición | Segunda |
| Fechas | Del 1 al 4 de octubre de 2026 |
| Lugar | Palacio de Ferias y Congresos de Málaga (FYCMA) |
| Director general | Fernando Piquer |
| Programa | Más de 300 horas de contenido |
| Asistencia comunicada | Casi 73.000 accesos al recinto |
| Precio de referencia | 84,80 € por entrada adulta de sábado, en tarifa publicada por Ticketmaster |
| Mi visita | Sábado 3 de octubre |
Nota
Para quien es
✔️ Para aficionados al cómic, cine, series, videojuegos y cultura popular que quieran pasar un día rodeados de sus personajes favoritos.✔️ Para quienes disfruten del cosplay y del ambiente que se genera entre los asistentes.
✔️ Para coleccionistas que quieran conocer artistas, comprar ilustraciones o descubrir piezas especiales.
✔️ Para quienes tengan interés profesional en el sector y quieran aprovechar los encuentros y contactos.
✔️ Para familias con niños de 5 años o más, que ya puedan reconocer personajes y disfrutar de las actividades.
Para quien NO es
❌ Para quien quiera aprovechar todos los paneles sin dedicar tiempo a organizar las reservas.❌ Para quien lleve mal las aglomeraciones o las esperas que todavía se producen en las actividades más populares.
❌ Para familias con niños muy pequeños que busquen amortizar económicamente la entrada.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebró la Comic-Con Málaga 2026?
La segunda edición de San Diego Comic-Con Málaga se celebró del 1 al 4 de octubre de 2026 en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga.
¿Mejoró la organización de la Comic-Con Málaga respecto a 2025?
Sí. La edición de 2026 mejoró considerablemente la distribución de espacios, los accesos y la circulación por el recinto, aunque algunas actividades siguieron teniendo problemas de reservas y largas esperas.
¿Cuánto costaba la entrada de la Comic-Con Málaga 2026?
La entrada de adulto para el sábado figuraba a 84,80 € en Ticketmaster, incluyendo gastos de gestión. Las comidas, compras y determinadas experiencias se pagaban aparte.
¿Se podían hacer actividades sin reserva?
Sí. Las zonas de expositores, videojuegos y exposiciones tenían acceso libre para los asistentes, aunque determinados paneles y encuentros exigían reservar plaza o esperar en una cola específica.
¿Se puede ir con niños pequeños a la Comic-Con Málaga?
Sí. Los niños pequeños pueden disfrutar del ambiente y de los disfraces, pero conviene valorar el calor, el cansancio y si tienen edad suficiente para aprovechar las actividades.
¿Merece la pena ir a la Comic-Con Málaga?
Sí, especialmente si eres aficionado a la cultura popular y tienes interés en las actividades programadas. Si solo quieres pasear y disfrutar del ambiente, conviene valorar el coste total de la jornada.
¿Cuántas personas asistieron a la Comic-Con Málaga 2026?
El balance comunicado por la Junta de Andalucía fue de casi 73.000 accesos al recinto durante los cuatro días, una cifra que no debe confundirse necesariamente con el número de personas únicas.

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